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150 años de la inmigración austro-alemana a Pozuzo

Centro de Pozuzo
El valle del rio Pozuzo ya estuvo habitado desde tiempos inmemoriales por pueblos indígenas (amajes) y nativos (amueshas o yaneshas) e incluso restos de penetración Incaica en la zona como andenes y antiguo mirador. En la época colonial fueron sacerdotes franciscanos los que llegaron a evangelizar la zona, fundando dos pueblos en la zona: Asunción de Pozuzo con 164 nativos al cuidado del padre Francisco Honorio Matos y Nuestra Señora del Carmen de Tillingo con 100 nativos al cuidado pastoral del padre Francisco José Arévalo. Sin embargo estos pueblos fueron abandonados por los curas quienes tambien oblgaron a los nativos a salir ante el peligro de que se unieran a la rebelión de Juan Santos Atahualpa quien se encontraba en zonas proximas, pero luego los nativos regresaron a ocupar la zona de Pozuzo.

En la República, Ramón Castilla abolió la esclavitud en 1954 y prohibió la inmigración asiática para favorecer la inmigración desde Europa. La inmigración europea era esperada y deseada por la mayoría de la clase gobernante peruana, ya que se pensaba que sólo una inmigración de hombres fuertes europeos sacará activaría dinamicamente la actividad económica peruana. Dentro de las muchas concepciones -erróneas- de la época podemos señalar la “indolencia” del indio peruano, a la cual se achacaba el atraso en el que se hallaba sumida la agricultura y la actividad industrial del país; con respecto a la mayoría de la clase política gobernante del Perú, se consideraba como “impropio” que un criollo trabajase el campo o se dedique a actividades mercantiles, motivo por el que los negocios peruanos de la época estaban en manos de los inmigrantes italianos, franceses y alemanes (de acuerdo a las crónicas de Gerstäecker) en un inicio para luego pasar a manos de inmigrantes chinos y japoneses. Se pensaba que los europeos traerían “progreso” al país debido a su conducta proactiva, a los conocimientos capitalistas y habilidades técnicas industriales traídas de Europa, así como sus habilidades comerciales y contactos con el mercado mundial, mercado al cual el Perú aun no estaba insertado.

Un personaje clave en la inmigración tirolesa al Perú es el Barón Kuno Damián Freiherr Schutz von Holzhausen (Nacido en Camberg – ducado de Nassau – el 15 de febrero de 1825). Muy joven partió a Texas – EEUU – motivado por la masiva emigración (Auswanderug) alemana hacia América. Pero vio que en Los estados Unidos los alemanes perdían rápidamente sus costumbres y pensó que el mejor destino para ellos sería sudamérica.

En 1853 Kuno Damián Freiherr Schutz von Holzhausen llega al Callao, con destino final Chile, país en cuyo sur el clima era bastante similar al de Alemania y en donde los proyectos de colonización alemana venían desarrollándose estimulados por el gobierno. Estando en Lima conoció al Ministro de Relaciones Exteriores de ese entonces Juan Manuel Tirado quien al enterarse de sus proyectos lo convence de no ir más al sur y de establecer las colonias alemanas proyectadas en Perú, en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes, para lo cual se construiría un ferrocarril desde la costa hacia un río navegable que llegue hasta el Amazonas y por ésta vía unir las costas del Pacífico con el Atlántico, empresa titánica que Schutz creyó posible debido al boom económico que vivía el Perú gracias al guano.

El primer contrato que firmó el Barón fracasó a consecuencia que en 1854 se produjo una revolución liberal que destituyó al Presidente Echenique; por la crisis política y militar que vivía el país, el barón tuvo que firmar otro contrato el 6 de diciembre de 1855 con el nuevo Presidente el General Ramón Castilla. El contrato, en resumen, decía lo siguiente:

1. Se consideraba nulo el contrato previo por incumplimiento de las fechas de ejecución, que la colonización debe de comenzar en las regiones más próximas a las habitadas de la República y no en sus confines, los cuales no han sido preparados para dicho fin; motivo por el que se firma un nuevo contrato.
2. Se admite la propuesta de Schutz para introducir 10 000 colonos en un plazo de 6 años desde la fecha del contrato.
3. Los colonos (gente robusta, de buenas costumbres y católicos romanos) mantienen sus derechos estipulados en el contrato anterior.
4. Schutz se compromete a reunir a los colonos, llevarlos a Perú y hacia la zona destinada a la colonización, donde cuidará que los colonos cultiven sus chacras y construyan sus viviendas.
5. La primera colonia será de 500 individuos, los cuales deben llegar al Callao en 1856 y se situarán en Pozuzo, donde confluyen los ríos Delfín y Huancabambna, lugares que serán acondicionados para tal fin.
6. El gobierno pagará el pasaje hasta el Callao y les suministrará durante el primer semestre víveres y semillas, así como útiles agrícolas los cuales serán devueltos por los colonos a los 5 años de su llegada y se les entregará a cada uno de ellos 30 pesos sin cargo de devolución.
7. Schutz tendrá un sueldo de 2400 pesos anuales durante el tiempo que dure la colonización y se le darán 140 leguas cuadradas de tierras en los sitios de las colonias. Firmado por Ramón Castilla y Juan Manuel del Mar.

Se cambió el destino de las llanuras Amazónicas (Schutz viajó personalmente con el ministro Tirado hasta Caballococha y desde ahí hasta Manaus – Brasil para ver la factibilidad del proyecto) por Pozuzo, ya que anteriormente 2 intentos de colonización alemana en Moyobamba habían fracasado (Entre 1850 y 1853 llegaron 1096 alemanes traidos por José Antolín Rodulfo).

Oxapampa-Pozuzo

En 1856 el Barón Schutz viajó a Alemania donde encontró bastante oposición a su proyectos, sobretodo porque ya se conocía el fracaso de la colonización en Moyobamba, su intención de reclutar alemanes de Hesse, Renania y Nassau fracasó, por lo que puso sus ojos en el Tirol,una región católica y de menores recursos. Publicó en un diario alemán su proyecto de colonizar el Pozuzo, y el Padre Benedictino Agustín Scherer se enteró del proyecto que ayudaría a sus hermanos campesinos y artesanos pobres y por esa razón recomendó al Padre José Egg, capellán del pueblo de Imst en el Alto Inn (Tirol). Después de un diálogo con el Barón se oficializó el apoyo de ambos religiosos, quedando autorizados para buscar en el Tirol a las personas indicadas. La noticia de que irían acompañados por el padre José Egg, inspiró mayor confianza, esperanza y fe entre los aldeanos tiroleses, donde cada persona que quería formar parte del grupo, tenía que tener una recomendación de buena conducta otorgado por el Párroco de su pueblo, es el caso de la señora Ana María Egg de la Villa de Silz, que al enterarse que sus hijos querían viajar también se animó en sacar su recomendación.

Se dirigieron a Silz, pueblo especialmente afectado por la pobreza, donde iniciaron el reclutamiento. Como primera recomendación, Schutz afirmaba que aquellos campesinos que tuvieran algo de dinero, emigrasen hacia Hungría “donde no hay que afrontar situaciones desconocidas” y que hacia Perú sólo fuesen aquellos en extrema necesidad. Para 1857 ya Schuzt contaba con 180 tiroleses (de Haiming, Zams, Silz, Wipptal, Stubaital) y 20 campesinos procedentes de Voraderberg, los que iniciaron el recorrido vía férrea hacia Augsburg.

Los 200 tiroleses y 100 prusianos el 29 de marzo de 1857 de Amberes zarparon en el viejo barco guanero inglés “EL NORTON” rumbo al Perú, apenas había partido El Norton el padre José Egg procedió a celebrar el sacramento del matrimonio de 23 parejas jóvenes; cumpliendo así sus caros anhelos de formar una familia y tener sus hijos. · Después de varios meses de viajes por el Atlántico y luego por el Pacífico, los colonos llegaron el 25 de julio de 1857 al Puerto del Callao, donde el Barón con mucha preocupación los esperaba; lastimosamente hasta el momento el viaje había cobrado 07 muertos (05 niños y 02 adultos). Schutz había llegado dos meses antes que los colonos al Perú, dándose con la terrible sorpresa que el camino prometido desde Cerro de Pasco hacia Pozuzo NO había sido construido, debido a que el prefecto Salcedo había utilizado el dinero para comprar armamento debido al estallido de una revolución. Schutz ante la coyuntura toma la decisión de continuar con la colonización, pensando que los colonos podrían construir el camino ellos mismos. Fleta de su propio dinero el vapor Inca para llevar a los colonos a Huacho donde llegaron el 26 de julio (esta medida fue tomada para evitar que los colonos desembarquen en el Callao, puerto en donde Schutz contaba con que se acercarían empresarios peruanos y alemanes con ofertas de trabajo a los inmigrantes, motivándolos a abandonar el proyecto de colonización).

Después de una cuarentena que sólo duró unos días, el 30 de julio se embarcaron a bordo del Barco “El Inca” y después de dos días de viaje llegaron a Huacho, donde se alojarían unos días y se apertrecharían. Los colonos desde Huacho inician su largo, sacrificado y penoso viaje por tierra, primero cruzaron zonas costeras para luego atravesar picos y nevados de la cordillera de los Andes, el viaje duro varios días y cuando llegaron a Cerro de Pasco, a consecuencia del intenso frío, se enfermaron de “soroche”. Después de superar muchas dificultades los colonos decidieron continuar con el viaje rumbo a Acobamba, donde se terminaba el camino y a partir de ahí los mismos colonos tuvieron que construir su propio camino. Un grupo importante de colonos junto con el padre Uberlinger se separó ( se regresaron a Lima donde fueron apresados bajo el cargo de incumplimiento de contrato, terminando en Iquique trabajando en las salitreras e inclusive a Puerto Montt en Chile donde se venían desarrollando colonias alemanas), mientras que el resto liderados por el padre Egg prosiguieron la expedición, llegando hasta Acobamba un mes después; en donde acamparon a la espera de que termine la estación lluviosa que acababa de emperzar y hacía imposible transitar y abrir camino hacia Pozuzo. A todo esto, llegó desde Lima una orden de comparecencia para Schutz, debido a las denuncias que un grupo de inmigrantes y algunos políticos locales habían hecho contra su persona, acusándolo de incumplimiento de contrato y peculado. Schutz (quien durante buena parte del camino había adquirido provisiones y animales para los colonos de su propio dinero) tuvo que partir a Lima, encomendando la expedición a Joseph Egg. Como resultado de las acusaciones, se le suspendió a Schutz el cargo de director general de la colonia.

Para mayo de 1858, sólo quedaban 112 colonos en el campamento. Por esas fechas se trasladaron a Pampa Hermosa, iniciando una cosecha de maíz, caña, arroz y frutas, las cuales rindieron en abundancia permitiéndoles alimentarse, mientras pasaba la segunda estación lluviosa. Asimismo, el comerciante Johann Renner generosamente les donó 43 cerdos, 43 vacas y 43 cabras, con lo que los colonos iniciaron la ganadería. El 28 de febrero de 1859 ocurrió una catástrofe, un aluvión de lodo y piedras cayó sobre el campamento de los colonos en Santa Cruz, falleciendo seis de ellos.

“Finalmente, el 25 de julio de 1859 los colonos se establecen en el valle y celebraron la fundación oficial de Pozuzo. Se repartieron los terrenos en dos zonas, una denominada Prusia donde se alojaron los prusianos y otra llamada Tirol para los tiroleses, erigiendo una iglesia al medio, eligiendo un alcalde por cada comunidad y quedando como dirigente espiritual el padre Joseph Egg. Construyeron sus propias viviendas, abrieron senderos de comunicación hacia Cerro de Pasco y hacia Huánuco, iniciaron los cultivos y en pocos años vivían “en pie de prosperidad”, retirándoseles el subsidio que recibían antes del estado.” (*)

Puente colgante de Pozuzo

En 1868 llegaría otro grupo de alemanes. Se embarcaron de Amberes sólo 321 personas a bordo del barco italiano Valparaíso y después de 97 días de viaje marítimo llegaron al Callao en la tarde del 22 de julio de 1868, para luego pasar a Huacho y así poder seguir la misma ruta de sus antecesores (1857); cabe señalar que sólo llegaron a Pozuzo 315 inmigrantes, por que en el viaje fallecieron 14 y nacieron 8. Este segundo grupo deberían haberse dirigido a la zona del Mayro, pero como camino no estaba en buenas condiciones prefirieron quedarse en Pozuzo.

“Uno de los motivos por los cuales la colinia no se desintegró luego de ser abandonados por el Estado, no encontrar caminos y ver que los rios no eran navegables fue su idiosincracia, hay que recordar la procedencia de los colonos, quienes eran humildes agricultores que formaban grupos humanos desde épocas ancestrales en el Tirol, Renania y Bavaria y fervientes católicos cohesionados alrededor de la figura del padre José Egg quien jamás abandonó a los colonos y veló por ellos hasta su muerte. Asimismo, los colonos venían de una existencia sumamente dura en sus países de origen, mientras que en su nuevo destino cultivaban lo suficiente para una existencia holgada sin el riesgo de morir de inanición y no tenían ni que hacer servicio militar ni impuestos exorbitantes que pagar con el Estado.” (*)

El 25 de julio del 2009 se celebran 150 años de la fundación de la colonia y Pozuzo será sede del 7mo Encuentro de Comunidades Alemanas de América Latina

(*)Gran parte de este artículo se hizo gracias al trabajo de Eduardo Salazar en su blog Inmigración en el siglo XIX. Muchas gracias Eduardo.

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