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Dioses Andinos: El Panteón regional andino

Durante el incanato hubo todo un panteón de dioses andinos que fueron parte la religiosidad de nuestros antepasados. No sólo fue el culto al dios Inti ni a los elementos los que guiaron su espiritualidad.

Viracocha (Wiracocha)
Viracocha (Wiracocha) era la deidad más destacada entre los dioses del ámbito andino. Es posible que su gran difusión se debiera a que los religiosos católicos buscaban un nombre para explicar a los naturales el concepto de dios. Además, añadieron a su nombre otras palabras a fin de recalcar su calidad de ser supremo.

Wiracocha

En el Tahuantinsuyo, el culto a Viracocha fue muy restringido, pues aparte del templo de Quisuar Cancha eran pocos los santuarios dedicados en su honor y todos estaban emplazados en a zona del Cusco. Su imagen se encontraba también en el Coricancha, y según los cronistas existía cierto contrapunto entre el culto a Viracocha y el culto al Sol. Al parecer, en ciertos mementos de la historia inca prevaleció Ia adoración de uno sobre otro. Los cronistas señalan que Ticci Viracocha vino de Tiahuanaco y creó unos seres a su semejanza. Algunas versiones mencionan que él hizo el mundo; que en su peregrinaje llegó a Cacha donde sus habitantes trataron de matarlo; él se arrodilló, levantó las manos al cielo e hizo bajar de lo alto un fuego que abrasó la comarca. Luego, siguió su camino y Ilegó a Puerto Viejo y Manta, donde so encontró con sus servidores y se embarcó con ellos por la mar. En este tipo de relatos, hay coincidencia en mencionar que Viracocha – Wiracocha es el dios supremo o hacedor del mundo.

En un relato que nos ilustra mejor la idea andina de Viracocha, Molina el Cusqueño menciona a dos de sus servidores quo fueron enviados a Llamar a Ia gente para que saliera de sus pacariscas. Estos eran Imaymana Viracocha y Tocapu Viracocha; pero primero menciona a Ticci Viracocha y a Caylla Viracocha Caylla es Ia orilla e extremo de una cosa, pero también es Ia pareja de una cosa, lo que lo señala como hermano de Ticsi. El nombre de este último significa origen o principio y, también, lo que está boca abajo o trastornado, lo cual también es un concepto indígena pues nos remite a un caos que debe ser remediado.

Estaríamos, pues, frente a una pareja de divinidades masculinas unidas a diferentes conceptos con un sentido de orden, pero también de trastorno, de oposición a lo establecido el otro par de viracochas nos remite a oficios específicos. La voz tocapu o tocapo señala prendas textiles muy finas. No extraña que Ia ruta tomada por Tocapu Viracocha en los relatos sea Ia de los Ilanos y esté relacionada con el adelanto textil de Ia costa. Imaymana tomó el camino de los Andes y fue dando nombre a los árboles, flores y frutos, y enseñando a los pobladores las virtudes y los peligros do las plantas. Es entonces una divinidad relacionada con la medicina mágica o Ia producción agrícola vinculada con aspectos mágicos y curativos.

ILLAPA
Era otra de las divinidades principales del mundo andino. Recibía distintas denominaciones al parecer, Illapa era el nombre que se le daba en el quechua cusqueño; mientras que Chuqui Lla era un equivalente yunga; así como Libiac lo era en el quechua de la sierra norte. Se creía que era un hombre que estaba en el cielo armado con una honda y una porra y que tenia el poder de hacer llover, granizar y lanzar truenos, además de dominar todo lo que pertenecía a Ia región del aire donde se hace los nublados. Según el padre Acosta, el trueno era la huaca principal para todos los indígenas del Peru y le ofrecían en sus sacrificios niños y llamas, entre otras cosas.

El Padre Cobo menciona que el trueno tenía hijos y hermanos, y que sus estatuas, confeccionadas con mantas, se hallaban en altares separados en el templo del Sol. En las fiestas solemnes las ponían cerca de la de Viracocha y la del sol. Molina dice que el ídolo del trueno, del relampago y del rayo era Chuqui Illapa, a quien rogaban para que enviara las anheladas lluvias y alejara el granizo de sus campos. Durante las ceremonias del mes de mayo sacrificaban también a Illapa, cuyo ídolo tenia forma de persona, aunque no se le veía el rostro.
En realidad las ceremonias dedicadas al rayo comenzaban antes de la época de lluvias —dependiendo de Ia zona—, entre los meses de octubre a diciembre. Estas se realizaban con el propósito de propiciar el normal suceso de Ia época Iluviosa, tratando de alejar las tempestades y el granizo que malograban los cultivos. Asi también se hacían ceremonias al rayo en los meses de febrero y marzo, para rogarle por Ia culminación a tiempo de Ia temporada húmeda; igualmente, por razones del ciclo agrícola. Finalmente, se le agradecía en el mes de mayo cuando se trataba de un año provechoso, cuando se comenzaba a realizar Ia gran cosecha anual de productos.

PACHACAMAC
Los cronistas coinciden en afirmar que Pachacámac era el dios más importante de la costa central. Su templo era visitado por numerosos peregrinos y en sus depósitos abundaban ofrendas. Gran parte de su prestigio se debía a sus oráculos y vaticinios que eran visitados desde tierras muy lejanas.

Tamplo de Pachacamac

Tamplo de Pachacamac

Antes de La conquista cuzqueña, en las cuencas inferiores de los ríos Lurin y Rimac existian varios curacazgos pequeños, sujetos al dominio del centro religioso de Pachacámac. El grupo étnico era conocido como Ychma, y es posible que se adorara al idolo principal con ese nombre. Los valles de Ia costa central fueron incorporados a los dominios incas bajo el gobierno de Túpac Yupanqui. Se cuenta que el Inca lloró en el vientre de su madre y la coya tuvo la revelación de que el hacedor del mundo estaba en los yungas, en el valle de Irma o lzma (Ichma).

La conquista del centro ceremonial tuvo el carácter de una peregrinación y durante cuarenta días el Inca ayunó antes de hablar con la divinidad. La conquista serrana estableció el cambio de nombre tanto del curacazgo como posiblemente del mismo ídolo entonces se llamó Pachacámac. Otra medida ordenada por el Inca fue Ia construcción de un templo en honor del Sol. El nuevo santuario fue denominado Punchao Cancha o Templo del dia, para distinguirlo de los templos cusqueños.
El padre Calancha narra el mito de la lucha entre Pachacámac y Vichama de cerca de Huaura. Según este, en los principios del mundo Pachacámac creó una pareja humana, pero no les dio alimentos. éI murió de necesidad y Ia mujer se quejó amargamente ante el Sol, por sus penurias. Luego, fue fecundada por el astro niño. Pachacámac se encolerizó por la intervención de su padre, el Sol; cogió al niño y lo despedazó. Para que no faltara qué comer sembro los dientes del niño, de los que broto el maiz, de sus huesos nacieron las yucas; de su cuerpo los pepinos, pacaes y otras frutas. Asi se inició la abundancia en los llanos. Sin embargo su madre seguia llorando por Ia pérdida de su hijo, entonces el Sol volvió a intervenir y con el ombligo del niño lo resucitó con el nombre de Vichama, Villama o Vichma. Se debe cuenta que las continuas ausencias de Vichama y el dejar sola a su madre relacionan a este dios con el mismo sol y a Ia madre con Ia Tierra, que queda desamparada cuando el Sol desaparece. Durante una de las ausencias de Vichama, Pachacamac mató a la mujer y abandonó su cadáver a los gallinazos y buitres. A su regreso, Vichama le devolvió Ia vida. El Sol representa la posibilidad de Ia tierra de reverdecer con nuevas cosechas, un mito muy vinculado a los ciclos agrarios. Es probable que los naturales creyeran que el sacrificio de Vichama y de la madre tierra eran necesarios para que de sus profundidades surgieran las semillas y los tubérculos.
Por otro lado, el cronista Pedro Pizarro, menciona que diariamente se echaban grandes cantidades de sardinas y anchovetas en la plaza de Pachacámac, para alimentar a los gallinazos y a los cóndores que vivian cerca del templo, Esto sugiere Ia idea de que el cadáver de la madre de Vichama fue entregado a estos animales. Seria, entonces, un rio sustitutivo por el cual los peces tomaban el lugar del cuerpo destrozado. Otro cronista, Miguel de Estete, menciona que el templo de Pachacámac era una buena casa, bien pintada con una sala muy oscura y hedionda con un Ydolo hecho de palo.

Con relación al Dios Pachacámac, destaca también el culto a la zorra (añas) mencionado en varios mitos. Cristóbal de Albornoz señala que los ychma veneraban a una zorra muerta Ilamada Tantanamoc, cuyo cuerpo disecado se encontraba cerca de Ia puerta del templo de Pachacámac. Por su parte, el padre Calancha menciona un ídolo en forma de zorra confeccionado en fino oro, que los españoles encontraron en uno de los templos de Pachacámac.

Hermann Trimborn vincula el zorro a la noche, come oposición al culto solar, y a los animales vinculados a este come el cóndor, el halcon y el puma, animales heliacos. Por otro lado, las luchas entabladas entre Pachacámac y Vichama (lchma?) y el hecho de ser ambos mencionados come hermanos hijos del Sol, sugiere una oposición de los personajes, representando en conjunto Ia eterna lucha entre Ia noche y el dia. Pachacámac, además, poseía un atributo que le relacionaba con el mundo de abajo, ya que el Dios yunga producía movimientos de la tierra, según su voluntad, y su ira o desagrado se manifestaba en las ondas sismicas. La llamaban por ello Pachacuyuchic, aquel que hace temblar Ia tierra.

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Los mitos de origen de los incas: Las leyendas de Manco Cápac y Mama Ocllo y los Hermanos Ayar

El origen de los Incas sigue siendo uno de los más grandes misterios, lo poco que sabemos está basado en 2 leyendas las cuales llegaron oralmente a los oidos de los cronistas: las leyendas de Manco Capac y Mama Ocllo y la de los Hermanos Ayar
Las diversas informaciones proporcionadas por los cronistas de los siglos XVI y XVII permiten tener una idea de la forma como los incas explicaban los orígenes del Tahuantinsuyu. Los relatos recopilados por dichos autores remiten a un conjunto de antepasados, masculino y femeninos; entre los cuales destaca la figura de Manco Capac. Todos estos relatos dicen que dichos personajes originalmente habitaron en lugares alejados del valle del Cusco, lo que indica que se trataba de un grupo de conquistadores advenedizos. La llegada al Cusco de los grupos capitaneados par Manco Capac, en este sentido, es presentada como el fin de una larga peregrinación y de luchas interétnicas que tuvieron como propósito encontrar tierras propicias para la agricultura y Ia edificación de ciudades.
Existen varias versiones recogidas por los cronistas sobre el episodio original del pueblo inca. Seguramente la mas difundida es aquella compuesta por Gracilazo de la Vega, quien escribió acerca del mito de Manco Capac y Mama Ocllo. El cronista mestizo cuenta que tras emerger de las aguas del ago Titicaca, la pareja mítica se dirigió hacia el norte con el objetivo de encontrar el valle donde fundarían un gran estado. Esta fue la promesa que les había hecho su padre mítico, el dios Sol.
En su larga caminata, la pareja de hermanos arribó al pueblo de Pacarec Tampu o Pacarictambo- la posada del amanecer — donde pasaron una noche en el interior cueva. Al dia siguiente, Manco Cápac ordeno a sus seguidores poblar este lugar, por haberles servido como refugio. No obstante su largo peregrinaje no habría de terminar alli, siguiendo, siempre en dirección norte, continuaron con la caminata y Ilegaron al cerro Huanacari, que se yergue sobre el valle del Cusco, cerca de donde se hallaba asentada entonces la primitiva aldea de Acamama. En este lugar, la vara mágica que portaba Manco Capac, al ser lanzado con dirección al valle, se hundió en el terreno, indicando con ello el Sol, había reservado para la pareja mítica. Asentados en el valle, los hermanos fueron reverenciados coma hijos del Sol y llamaron inmediatamente la atención por sus conocimientos y habilidades. Los naturales del lugar los acogieron como sus gobernantes y aceptaron fundar con ellos un nuevo estado. Una vez realizado este acto fundacional Manco Cápac y Mama Ocllo instituyeron el orden, las ciencias y las artes, convirtiéndose en los héroes civilizadores de la región. Se dice que Manco Cápac reunió a todos los hombres y les enseño las artes de la guerra y la construcción de cana de riego y terrazas de cultivo. Mama Ocllo por su parte, convocó a las mujeres y las instruyo en el ate del tejido y Ia agricultura.
Esta versión posee elementos que nos hacen pensar que Gracilazo de la Vega, en realidad, habría transformado una tradición indígena con elementos especialmente dirigidos para llamar la atención de sus lectores europeos. En la versión garcilasiana, los héroes fundadores cusqueños son presentados como los grandes civilizadotes del mundo andino, responsables de haber sacado de la barbarie a los pueblos que antecedieron a la fundación del Cusco, Garacilaso – descendiente de los incas por vía materna – proyecto una imagen idealizada del Tahuantinsuyu, presentándolo como una sociedad política y económicamente bien organizada, donde no se conocían el hambre ni la escasez; mas bien, se vivía en función de la explotación racional de los recursos de una justa distribución de la riqueza.
Se sabe perfectamente ahora, gracias a las recientes investigaciones realizadas acerca del mundo andino, que la cultura en esta región es milenaria y que no existió el estado de barbarie que Gracilazo atribuye a la época preincaica. Igualmente, se sabe que el estado inca, habiendo alcanzado un alto nivel de desarrollo afronto serios problemas sociales durante el tiempo en que estuvo vigente debido a las pugnas internas por el poder y a las dificultades propias de todo pueblo conquistador.

Manco Capac: El primer Inca
LOS OCHO HERMANOS AYAR

Existe también otra version del relato fundacional que es menos grandilocuente, pero al mismo tiempo, más andina. Se trata del mito de los hermanos Ayar, recogido por varios cronistas, entre los que podemos citar a Juan de Betanzos, Pedro Cieza de Leon, Felipe Guaman Poma, Juan Santa Cruz Pachacuti y Pedro Sarmiento de Gamboa.
La historia de los hermanos Ayar se inicia a seis leguas del Cusco, en el cerro Tambotoco ubicado cerca del antiguo pueblo de Pacarictambo, cuyo nombre quechua significa posada de Ia producción o posada del amanecer según diferentes interpretaciones. El cerro poseía tres cuevas o ventanas conocidas Maras Toco, Sutic Toco y Cápac Toco, de las cuales, según Ia tradición oral, aparecieron en forma espontánea los grupos étnicos Maras, Tampus y Ayar respectivamente. Los hermanos Ayar llevaban los siguientes nombres Ayar Uchu, Ayar Manco, Ayar Cachi y Ayar Auca. La onomástica de los tres primeros se encuentra claramente relacionada con los alimentos sumidos cotidianamente por los incas y parece evocar un viejo culto a Ia tierra y sus frutos.
Ayar, según el diccionario de Gonzales Holguin, significa quinua silvestre; probablemente se trate de la cañihua (Chenopodium pallidicaule aellen), cuya forma silvestre es conocida en Ia region del lago Titicaca come ayara o quitacañihua. Uchu corresponde al aji (Capsicum annuum); Manco a un antiguo cereal caído en desuso (Bromas mango) y Cachi a la sal, condimento de uso muy difundido en los Andes. El cuarto hermano, Ayar Auca, deriva su nombre de Ia actividad guerrera (auca, guerrero).
Estos cuatro varones del grupo de los Ayar, salieron de Cápac Toco acompañados de sus hermanas Mama Ocllo, Mama Raua cura o Cura y Mama Huaco, quien tendría una participación destacada durante la conquista del Cusco. Los ocho hermanos, junto a sus ayIlus, iniciaron Ia búsqueda del lugar apropiado donde establecerse, recorriendo de sur a norte punas y quebradas en el territorio que actualmente pertenece a la provincia cusqueña de Paruro. Si bien el relate de los Ayar presenta un grupo que deambula sin un lugar fijo de residencia, los personajes centrales nunca dejaron de realizar practicas agrícolas. Cuando los hermanos llegan a una localidad, se quedaban en ella cultivando por algunos años; una vez conseguidas sus cosechas, retomaban la marcha. El primer paradero fue el paraje de Guaynacancha, a cuatro leguas del Cusco. Alli, Mama Ocllo quedo encinta por obra De Ayar Manco.
Tras permanecer algún tiempo sembrando, pasaron a la localidad de Tamboquiro, donde nació el príncipe Sinchi Roca. El siguiente destino fue Pallata, donde residieron por varios años hasta que se trasladaron a Haysquisrro; en este último lugar se tramo una conspiración contra Ayar Cachi.
El temor que Cachi despertaba en sus hermanos – sus poderes mágicos le permitían derribar cerros y formar quebradas con un solo tiro de su onda- motivó que estos decidieran deshacerse rápidamente de él con engaños lo convencieron de que regresara a Tambotoco para recoger el napa (insignia del señorío), unos vasos de oro Ilamados topacusi y ciertas semillas que habían olvidado en Ia cueva Cápac Toco. Una vez que Ayar Cachi penetró en Ia cueva, un enviado de sus hermanos llamado Tambochacay cerró Ia entrada con bloques de piedra, quedando el mítico hondero atrapado para Siempre.
Los conspiradores continuaron Ia travesia por las serranias cordiileranas. Al Ilegar a Quirirmanta, al pie de un cerro, los Ayar celebraron un consejo, en el que decidieron que Ayar Manco, en cuanto se casara con Mama Ocllo, se convertiria en el jefe, y quo Ayar Uchu permanecería en ese Sitio transformado en una huaca principal Ilamada Huanacauri.
En el sistema do creencias andino Ia petrificación no era entendida como una desaparición o muerte; era una forma de sacralizar a un personaje. Al asumir una naturaleza lítica, Ayar Uchu se convertía en un ser sagrado un consejero quo permitía Ia comunicación entre el mundo celestial y el terrenal.
El viaje continuó hasta quo arribaron a Matagua, donde realizaron por primera vez la ceremonia del Huarachicuy —iniciación de los jóvenes nobles a la vida adulta , horadando las orejas del príncipe Sinchi Roca. Antes de abandonar el pueblo, la fortisima y diestra Mama Huaco, quien se constituía en uno de los principales caudillos del grupo, decidió probar suerte lanzando hacia el norte dos varas de oro; ellas indicarian si el terreno era propicio para asentarse. La primera de las varas cayó “a dos tiros de arcabuz —al decir de los cronistas— en Colcabamba, pero no logró penetrar en el suelo debido a su dureza; la segunda tuvo más suerte: tras caer en un terreno conocido como Guaynapata se hundió suavomente. Cabe señalar que aunque existen otras variantes del mito en las que se atribuye a Ayar Manco el lanzamiento del bastón fundacional, todas coinciden en señalar a Guaynapata como el lugar elegido para fundar el asentamiento de Ia capital inca.
Después de algunos intentos fallidos para Ilegar al paraje señalado por la vara todos ellos repelidos por Ia resistencia de los naturales, Ayar Manco ordenó a AyarAuca. el guerrero, que se adelantase y lo poblase en nombre de sus ayllus. Cumpliendo Ia orden de su hermano Manco, Ayar Auca voló hacia Guaynapata. En este lugar, al pisar un terreno cercano al que posteriormente ocuparía el Coricancha, el guerrero quedo convertido en piedra. Aquí nuevamente se hacen presentes elementos andinos en el relato: según creencias bastante difundidas en los andes, las huancas o piedras sagradas eran mojones que indicaban la toma de posesión de un lugar. Se entiende entonces que, al quedar petrificado, Ayar Auca representaba la ocupación efectiva del sitio elegido.
Finalmente tras algunos enfrentamientos con las poblaciones locales, Ayar Manco tomo posesión definitiva del lugar junto a los ayllus de sus hermanos. En ese momento cambió su nombre por el de Manco Capac.

Mama Ocllo

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El Inti Raymi – La Fiesta del Sol

Inti Raymi - La fiesta del Sol
El Inti Raymi, según relata el cronista Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), era la más importante festividad de los Incas. Según su relato duraba 15 días aunque el día central era el 24 de junio. Científicamente el solsticio de invierno empieza el 21 de junio, no obstante, el Pacha Unachaq, que es un calendario solar utilizado por los Incas, indica que el Sol se queda en el mismo lugar por algunos dias antes del amanecer del 24 de junio.
En el Solsticio de Invierno, día donde acontece el día más corto y la noche más larga del año, se marca también el inicio de un nuevo año: El invierno es época de cosecha, dónde el fruto del trabajo es recolectado, se seleccionan los mejores granos, y se hace un recuento de los resultados del esfuerzo y de los objetivos logrados. Adicionalmente el sol, el astro padre, se ha alejado. Hay más frío y más escasez de todo. El sol es la fuente de vida y de calor. Sin embargo, el ser humano observa fácilmente que el sol retornará y la naturaleza volverá a mostrar su abundancia y esplendor. El solsticio de Invierno es época de renovación de la esperanza del ser humano. No es por coincidencia que en época de solsticio de invierno del hemisferio norte se celebra la Navidad.
La ceremonio de Inti Raymi se celebraba en la plaza Aucaypata (en la actualidad Plaza de Armas del Cusco) . Garcilaso de la Vega nos dice que era ésta la principal fiesta de las 4 que se celebraban en el Cusco y a ella concurrían «los curacas, señores de vasallos, de todo el imperio […] con sus mayores galas y invenciones que podían haber». La preparación era estricta, pues en los previos «tres días no comían sino un poco de maíz blanco, crudo, y unas pocas de yerbas que llaman chúcam y agua simple. En todo este tiempo no encendían fuego en toda la ciudad y se abstenían de dormir con sus mujeres». Para la ceremonia misma, las vírgenes del Sol preparaban unos panecillos de maíz.
Ese día, el soberano y sus parientes esperaban descalzos la salida del Sol en la plaza. Puestos en cuclillas («que entres estos indios es tanto como ponerse de rodillas», aclara el cronista), con los brazos abiertos y dando besos al aire, recibían a su padre: el astro rey. Entonces el inca, con dos vasos de oro, brindaba la chicha: del vaso que mantenía en la mano izquierda bebían sus parientes; el de la derecha era derramado y vertido en un tinajón de oro.
Después todos iban al templo Coricancha y adoraban al Sol. Los curacas entregaban las ofrendas que habían traído de sus tierras (los 4 suyos del Tawantinsuyo) y luego el cortejo volvía a la plaza, donde se realizaba el masivo sacrificio del ganado ante el fuego nuevo que se encendía utilizando como espejo el brazalete de oro del sacerdote principal. La carne de los animales era repartida entre todos los presentes, así como una gran cantidad de chicha, con la que los festejos continuaban durante los siguientes días; los cusqueños indígenas suelen narrar que un 24 de junio en el momento en que el Inti sol esté listo y muestre sus primeros rayos, una de las vírgenes de algún lugar del Tahuantinsuyo, cuya sangre es noble, dará a luz al nuevo soberano inca, con él volverán los días de gloria de su pueblo, esta mítica leyenda no deja de ser una esperanza para los pobladores indígenas del Cusco Perú.
En 1572 el virrey Francisco de Toledo (1515-1584) la prohibió por considerarla una ceremonia pagana y contraria a la fe católica. Se siguió realizando de manera clandestina.
En 1944, Faustino Espinoza Navarro, catedrático de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, efectuó una reconstrucción histórica del Inti Raymi. La reconstrucción se basa en la crónica de Garcilaso de la Vega y sólo se refiere a la ceremonia religiosa. Desde esa fecha en adelante, la ceremonia vuelve a ser un evento público y de gran atractivo turístico celebrándose actualmente en Sacsayhuamán.

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El Cápac Ñan

Capac Ñan - El Gran Camino Inca
Hace pocos días salió el libro Cápac Ñan (El Gran Camino Inca) de Borja Cardelús y Timoteo Guijarro, cineasta y sociólogo españoles. El libro es un compendio del recorrido del Camino Inca entre Quito y La Paz.
Así como la Cordillera Andina es la columna vertebral de América del Sur, el Capac Ñan lo fue del Imperio de los Incas. Si bien su tramo principal que enlazaba Quito – Cusco – La Paz recorre 3mil kilómetros, todo el sistema de caminos incas cubre una red de 30 mil kilómetros. El Camino Inca no es sólo la ruta que une Machu Picchu con el valle sagrado, es un verdadero prodigio de la ingienería que que incluía tramos empedrados, apeldañados, puentes colgantes, tambos, etc que servían para el transporte de personas y mercancía por todo el imperio.
El Cápac Ñan fue pensado para ser recorrido a pie, y aunque hoy algunos de sus tramos son modernas carreteras muchos tramos fueron olvidados por la modernidad, todavía hay mucho que se encuentra en su estado original, esperando ser rescatado y pusto en valor.
Los autores hacen notar el empuje turñistico que dio el Estado español al Camino de Santiago como ejemplo del potencial que puede tener el Camino Inca acá en el Perú como imán de turistas y motor económico de las comunidades que cruza. El Cápac Ñan espera a los que quieren vivir una aventura nueva, recorriendo los caminos que hace siglos transitó la más grande civilización de sudamerica.

Mapa Capac Ñan

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Choquequirao

Choquequirao: Maravilla Inca

Choquequirao: Maravilla Inca


Choquequirao viene de 2 vocablos de diferentes lenguas: del aymara chuqi,oro, y del quechua k’iraw,cuna, es decir significa Cuna de Oro. es un gran complejo arqueológico ubicado en las estribaciones del Salcantay, distrito de Santa Teresa, provincia de La Concepción – Cusco, a 3300 msnm y ocupa un área de 1800 ha, dónde se hayan diversas estructuras, edificios y plataformas. Solamente el 30% del complejo ha sido rescatado.

ChoquequiraoHistoria
Inicialmente se pensó que Choquequirao fue construida durante el gobierno del inca Pachacutec, en la misma época de Machu Picchu, pero las evidencias encontradas datan a fechas posteriores su construcción. Incluso cobra fuerza la versión de que fue construido presurosamnte por Manco Inca como refugio y bastión ante la invasión española. Y que formó parte de una red de complejos de la resistencia Inca dentro del Valle de Vilcabamba: Ñusta Hispana, Vitcos, Espíritu Pampa, Concebidayoc, Pampaconas y Jabaspampa.
Hay otras teorías que dicen que esta ciudadela, por su pocisión estratégica, sirvió de garita y de puesto de avanzada para conectar a los Incas con la Amazonía. Su ubicación le permite una visión del rio Abancay que discurre a sus pies y de las cadenas montañosas que lo rodean.
La referencias escritas sobre Choquequirao datan de la época colonial. El primer explorador en dar noticias sobre la ciudadela fue el explorador español Juan Arias Díaz Topete en el año de 1710. La primera referencia escrita de Choquequirao data del año de 1768 y su autor fue Cosme Bueno, sin embargo la documentación fue puesta de lado y echada al olvido. En 1790, Pablo José Origaín menciona en su “Compendio de Noticias Geográficas del Cuzco” una ciudad despoblada desde la antigüedad con el nombre de Choqequirau.
En 1834, José María Tejada (prefecto del Cusco) viaja a la ciudadela atraído por las leyendes sobre tesoros en Vilcabamba; así mismo en 1837, Leonce Angrand cartografió el lugar por primera vez, pero sus mapas fueron también puestos al olvido. En 1865, Emilio Colpaert es el primero en graficar el camino de herradura desde Cachora a Choquequirao dentro del mapa del Cusco. En 1909 el arqueólogo Hiram Bingham y el topógrafo Clarence Hay (ambos norteamericanos) visitaron Choquequirao y elaboraron una descripción minuciosa del sitio, pero luego del descubrimiento de Machu Picchu, Bingham la catalogó como una ciudadela de importancia secundaria.
En 1986, el INC aprobó el proyecto de restauración que permitió la recuperación, consolidación y restauración de varios monumentos. Estos trabajos se ejecutaron desde mayo de 1993 hasta abril de este año. De esta manera, se rescataron la plaza superior (Hanan), los depósitos (Qolqa), la plaza principal (Huaqaypata), la plaza inferior (Hurin), el sistema de andenes de cultivo inmediatos a la plaza principal (Chaqra Anden), la plataforma ceremonial (Ushno) y la vivienda de los sacerdotes en la parte baja de la colina.

Acceso
La forma más facil de llegar a Choquequirao es tomar la carretera a Abancay y agarrar el desvío al poblado de San Pedro de Cachora, de donde se inicia un camino de 32Kms que puede ser recorrido a pie. Si lo hace por su cuenta la ruta para llegar a Cachora es: En la ciudad de Cusco tomar un colectivo en el paradero de Arcopata, en tres horas se está en Curahuasi. Una vez ahí hay que tomar otro colectivo hasta el ramal de Cachora. En este desvío tomar el colectivo que lleva hasta el pueblo de San Pedro de Cachora tras unos 30 minutos más de viaje.
En San Pedro de Cachora hay hospedajes y alquilan mulas, caballos y arrieros a los que desean hacer la caminata de 2 días.

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La piedra de los 12 ángulos

Tuve el gusto de estar por Cusco una vez más.  Nunca me deja de sorprendes esta maravillosa ciudad, el sincretismo arquitectónico entre lo incaico y colonial se ve por todos lados. Y cada año que regreso se va volviendo más cosmopolita. Se ven más negocios de extranjeros que decidieron quedarse a vivir ahí y comenzar una nueva vida en este mágico lugar. La oferta hotelera y de restaurantes ha mejorado mucho en cantidad y sobre todo en calidad.

Para los que van al Cusco es imposible no pasar por la calle Hatun Rumiyoc (Piedra Grande en Quecha) que es la callecita que lleva al barrio de San Blas, en esta calle que parte desde la Plaza de Armas se encuentra el Palacio del Inca Sinchi Roca (6º monarca de la dinastía incaica que gobernó entre los siglos XIII y XIV) y que hoy es el museo del Arzobispado del Cusco.  En el muro del palacio que da para la calle Hatun Rumiyoc se encuentra la piedra más famosa de la ciudad:  La piedra de los doce ángulos

Calle Hatun Rumiyoc

Piedra de los doce angulos

El muro inca del palacio de Sinchi Roca está hecho de diorita verde, una piedra muy común en las costrucciones incas y de gran dureza y sin lugar a dudas este es el muro y la piedra más famosoa del Cusco y los más cuidados, tienen un guardia que permanentemente les dice a los turistas que no la toquen (el ácido de la grasa natural del cuerpo y del sudor puden dañarla con el tiempo) y que no se apoyen.  Si pueden apreciar en la primera foto, las piedras inferiores del muro son más pequeñas, esto servía para que en caso de sismo estas piedras actuasen como billas, absorviendo el movimiento. Se dice también que la piedra de los 12 ángulos sería la piedra llave del muro, es decir si se saca, se caería gran parte del muro.  En esta piedra se puede apreciar la maestría de los incas en cuanto a tallado de las piedras que usaban en sus construcciones. Hay en este mismo palacio piedras de 13 e inclusod e 14 ángulos, pero son más ppequeñas y sus ángulos no tienen la perfección lograda en esta piedra.

Saludos

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El Paititi: Leyenda o una realidad por descubrir?

El Paititi quizá sea el misterio arqueológico más grande de América. Buscado por siglos por arqueólogos, aventureros y conquistadores sigue manteniendo un halo mágico que incluso ha sido aprovechado por “místicos” que le atribuyen un origen extraterrestre. Aquí voy a hablar sólo de evidencias históricas y concretas que demostrarían la existencia del Paititi.

Tras la muerte del Inca Atahualpa ocurrieron 2 sucesos interesantes, uno (el más conocido) fue el nombramiento de Toparpa y luego Manco Inca como gobernantes. Como es conocido, luego Manco Inca inició una lucha de resistencia y se refugió en Vilcabamba, dónde durante casi 40 años sus descendientes continuaron la lucha. Paralelamente a este hecho, Choque Auqui (hermano de Atahualpa) enterado de la muerte del Inca huye hacia el Antisuyo (Selva de Madre de Dios) acompañado de Maestros (Amautas), archiveros (Quipucamayocs), sacerdotes (Willajs), vírgenes del sol (Ajillas), nobles (Orejones) y algunos guerreros, así como incalculables tesoros. Choque Auqui fundaría el Paititi y se coronaría como Sapac Inca.

Según evidencias orales y escritas, El Paititi (de existir) se encontraría en Madre de Dios en la zona conocida como Pantiacolla, donde habita la étnia Machiguenga. Las evidencias que apoyan la afirmación que el Paititi existe son:

 

  • En 2001, el arqueólogo italiano Mario Polia descubrió en los archivos de los Jesuitas en Roma un informe del misionario Andrea López. En este informe, que data de alrededor del año 1600, López habla de una gran ciudad, rica en oro, plata y joyas, ubicada en medio de la selva tropical, cerca de una catarata llamada Paititi por los nativos.
  • El cronista Maúrtua (Crónica, 1677) relata que una vez dominado el Cuzco, uno de sus habitantes fue interrogado:  ¿Dónde está el Inca? -le habría preguntado un español -. El Inca, la corona y muchas otras cosas más -habría contestado- están en la unión del rió Paititi y el rió Pamara (desaparecidos en el tiempo) a tres días del rió Manu.
  • En las crónicas de Garcilazo de la Vega ya Pantiacolla aparece con el nombre —hoy olvidado— de Abisca o Habisca. Lo que significa que no era desconocida para los Incas.
  • Los Petroglifos y Geoglifos de Pusharo. Se trata de curiosos petroglifos señalados por primera vez en 1921 por el misionero dominico Vicente de Cenitagoya. Desde el 2001, el arqueólogo francés Thierry Jamin dedica sus trabajos a la interpretación de los petroglifos de Pusharo. Según él son un mapa geográfico memoria realizado por los Incas para guiar sus pasos por la Selva.
  • Versiones de los Machiguengas (Actual Etnia que habita el Panticolla) de una ciudad habitada por hombres vestidos de blanco.
  • Existe un viejo mapa realizado en el siglo XVII en el museo eclesiástico del Cuzco, que fue traducido del quechua por unos misioneros jesuitas. Sobre el fondo del mapa están dibujados ríos y montañas. Y que en su texto dice:

 “Corazón del corazón,

tierra india del Paititi a cuyas gentes se llama indios,

todos los reinos limitan con él, pero él no limita con ninguno.

Estos son los reinos del Paititi, donde se tiene el poder de hacer y desear,

donde el burgués sólo encontrará comida y el poeta tal vez pueda abrir la puerta,

cerrada desde antiguo del más purísimo amor.

Aquí puede verse sin atajos el color del canto de los pájaros invisibles. “

 

Precisamente un “Corazón de corazón”  aparece en los petroglifos de Pusharo:

 

Corazón del corazón 

 

  • En diciembre de 1975, el satélite norteamericano Landsat 2, que formaba parte de un ambicioso proyecto de la NASA, logró unas extrañas fotografías en la cadena montañosa del Pantiacolla, que aparece muchas veces oculta por nubes. El enigma se inició cuando el Landsat 2 fotografió en el sureste peruano unos 10 “puntos” —recuerde el lector que lucen así por ser vistos desde gran altura—, agrupados en pares (2 filas de 5) que sugerían, según posteriores análisis, “pirámides de cima trunca de proporciones enormes”.

EL Paititi en Pantiacolla?

 

La investigación más detallada vía satélite  del lugar, muestra que en realidad el local es más complejo que un simple alineamiento de supuestas pirámides. En la Sierra Baja de Pantiacolla, las pirámides se encuentran inclusive ellas dentro de otra formación similar a un gran anfiteatro. Además, otras formaciones semicirculares o rectangulares también fueron distinguidas. Un estudio dimensional de las evidencias fotográficas permitió a los investigadores afirmar que algunas pirámides podrían tener hasta 150 ó 200 metros de ancho. Este complejo deja pensar que se trata de un santuario o inclusive los restos de una ciudad.

 

Con estas evidencias, decenas de expediciones han intentado su búsqueda pero sin encontrar la mítica ciudad  (algunas por problemas de clima, otros por lo tupido de la selva,etc) sin embargo en muchas de estas exploraciones se encontraron restos de caminos y edificaciones Incaicas que confirman que los Incas llegaron más adentro de la selva de lo que se pensaba. Las esperanzas de encontrar una ciudad más fabulosa de Machu Picchu siguen intactas en muchos exploradores.

 

Misticismo alrededor del Paititi

 

El mito del Paititi está muy aferrado al mito del Inkarri, un mito Andino con un gran simbolismo que fue escuchado por primera vez de boca de los Q’eros (El pueblo que más conserva las tradiciones incaicas). El mito  habla del retorno del Inca y el regreso del Tawantinsuyo. El Inkarri estaría en el Paititi esperando el momento. Y hay mucha gente que cree que en el Paititi los Incas continuaron su cultura aislados del mundo.  También, según los Q’eros, los que no siguieron a Choque Auqui en su mítica huida permanecieron en el camino como “guardianes de la ruta perdida”

 

Puede que el Paititi sea una romántica idea de una humanidad que necesita saber que aún existen cosas por descubrir, puede que sea una añoranza en el colectivo del hombre andino por el retorno de su civilización, puede que sea una mezcla de las 2 cosas. Y al igual que Troya, el Paititi puede ser una leyenda que se convierta en realidad. En el siglo XIX Heinrich Schliemann, tomando las obras de Homero como documento histórico más que como narración fantástica, descubrió la verdadera ciudad de Troya y dejó al mundo admirado.

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