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El Pariacaca: Divinidad Andina

El Apu Pariacaca fue una de las principales divinidades de la sierra central, e inclusive de la zona de la costa limeña. Es conocido el camino Inca desde el Santuario de Pachacamac hasta el Pariacaca que era recorrido por pobladores de la costa para rendirle triubuto a la divinidad andina y visceversa, por pobladores del ande para rendirle culto al costeño Pachacamac.

Nevado Pariacaca

Nevado Pariacaca

Según el Manuscrito quechua de Huarochiri en tiempos muy remotos nació en aquella región el dios Pariacaca en forma de cinco huevos de halcón aparecidos en Ia cima del cerro Condorcoto. Adoptó forma humana y partio hacia la cordillera nevada, donde habitaba Huallallo Carhuincho, el dios del fuego y los sacrificios humanos. El propósito de Pariacaca era vencer a esta divinidad que se alimentaba de sangre humana para fundar una nueva era a pantir de sus descendientes y de sus linajes.
Durante la batalla, Pariacaca tomó la apariencia del rayo atacando en cinco sitios diferentes. Al vencer, el lugar que antes habitara Huallallo Carhuincho fue cubierto por las aquas y se convirtió en Ia laguna de Mullucocha. Las Iluvias bajaron hacia el mar, arrasando todo a su paso. Para escapar, Huallallo adoptó Ia forma de un ave e ingresó en las entrañas del cerro Caquiyoca. Entonces, Pariacaca y sus cinco hermanos atacaron Ia montaña con rayos, haciendo huir a Huallallo por Ia quebrada cercana al cerro de Pumarauca. Allí, tomó la forma de un caqui (loro) y volvió a amenazar a Pariacaca, pero fue nuevamente derrotado.
Pariacaca era la divinidad de las lluvias torrenciales, aquellas que producen los temidos huaicos. Era, además, asociado al dios del rayo. Esta multiplicidad de atributos es tipica de las divinidades andinas. Su santuario estaba situado al pie del nevado que ahora Ileva su nombre y acudían para la celebración de su culto no solo los serranos, sino todos los habitantes de los valles bajos de la costa central. Una de las particularidades del culto a esta huaca es que realidad se trataba de un personaje múltiple pues nacieron al mismo tiempo cinco Pariacacas. Esta parentela se complejiza aún más si tomamos en cuenta que estos personajes tenían descendencia igualmente sagrada siendo todos ellos antepasados fundadores los ayllus del antiguo Huarochiri. Vemos asi que los dioses y los hombres tienen entre sí vínculos de parentesco simbólico.

El nevado sagrado Pariacaca. En Ia vista se aprecia el ángulo desde el cual muchos cronistas y viajeros del siglo XVI lo describieron como una “silla de montar”.

FRAGMENTO DEL ANONIMO DE HUAROCHIRI SOBRE PARIACACA
“…. De los cinco huevos que el dicho Pariacaca puso en la montaña (Condorcoto) volaron cinco halcones. Esos cinco halcones se convirtieron en hombres y se echaron a andar. Y como escucharon tanto de las cosas que habían hecho los hombres y como diciendo “soy dios “ se hicieron adorar (…) cuando ya Pariacaca tomó figura humana y hubo crecido, se hizo grande, empezó a buscar a su enemigo. El nombre de su enemigo era Huallallo Carhuincho, devorador de hombres (…) como Pariacaca estaba formado por cinco hombres, desde cinco direcciones hizo caer torrentes de lluvia (….) después de las mismas direcciones empezaron a salir rayos(…) y como el agua iba a desbordarse, algunos hombres de debajo de Llacsachurapa derribando una montaña contuvieron el agua. Asi, contenida el agua formó una laguna que es la actual Mullucocha. Tomado de Manuscrito quechua de Huarchirí, traducción de J.M. Arguedas.

El grupo de andinismo Aire Puro está organizando una excursión de 4 días al Pariacaca para la segunda semana de Octubre, los interesados pueden comunicarse con ellos.

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Dioses Andinos: El Panteón regional andino

Durante el incanato hubo todo un panteón de dioses andinos que fueron parte la religiosidad de nuestros antepasados. No sólo fue el culto al dios Inti ni a los elementos los que guiaron su espiritualidad.

Viracocha (Wiracocha)
Viracocha (Wiracocha) era la deidad más destacada entre los dioses del ámbito andino. Es posible que su gran difusión se debiera a que los religiosos católicos buscaban un nombre para explicar a los naturales el concepto de dios. Además, añadieron a su nombre otras palabras a fin de recalcar su calidad de ser supremo.

Wiracocha

En el Tahuantinsuyo, el culto a Viracocha fue muy restringido, pues aparte del templo de Quisuar Cancha eran pocos los santuarios dedicados en su honor y todos estaban emplazados en a zona del Cusco. Su imagen se encontraba también en el Coricancha, y según los cronistas existía cierto contrapunto entre el culto a Viracocha y el culto al Sol. Al parecer, en ciertos mementos de la historia inca prevaleció Ia adoración de uno sobre otro. Los cronistas señalan que Ticci Viracocha vino de Tiahuanaco y creó unos seres a su semejanza. Algunas versiones mencionan que él hizo el mundo; que en su peregrinaje llegó a Cacha donde sus habitantes trataron de matarlo; él se arrodilló, levantó las manos al cielo e hizo bajar de lo alto un fuego que abrasó la comarca. Luego, siguió su camino y Ilegó a Puerto Viejo y Manta, donde so encontró con sus servidores y se embarcó con ellos por la mar. En este tipo de relatos, hay coincidencia en mencionar que Viracocha – Wiracocha es el dios supremo o hacedor del mundo.

En un relato que nos ilustra mejor la idea andina de Viracocha, Molina el Cusqueño menciona a dos de sus servidores quo fueron enviados a Llamar a Ia gente para que saliera de sus pacariscas. Estos eran Imaymana Viracocha y Tocapu Viracocha; pero primero menciona a Ticci Viracocha y a Caylla Viracocha Caylla es Ia orilla e extremo de una cosa, pero también es Ia pareja de una cosa, lo que lo señala como hermano de Ticsi. El nombre de este último significa origen o principio y, también, lo que está boca abajo o trastornado, lo cual también es un concepto indígena pues nos remite a un caos que debe ser remediado.

Estaríamos, pues, frente a una pareja de divinidades masculinas unidas a diferentes conceptos con un sentido de orden, pero también de trastorno, de oposición a lo establecido el otro par de viracochas nos remite a oficios específicos. La voz tocapu o tocapo señala prendas textiles muy finas. No extraña que Ia ruta tomada por Tocapu Viracocha en los relatos sea Ia de los Ilanos y esté relacionada con el adelanto textil de Ia costa. Imaymana tomó el camino de los Andes y fue dando nombre a los árboles, flores y frutos, y enseñando a los pobladores las virtudes y los peligros do las plantas. Es entonces una divinidad relacionada con la medicina mágica o Ia producción agrícola vinculada con aspectos mágicos y curativos.

ILLAPA
Era otra de las divinidades principales del mundo andino. Recibía distintas denominaciones al parecer, Illapa era el nombre que se le daba en el quechua cusqueño; mientras que Chuqui Lla era un equivalente yunga; así como Libiac lo era en el quechua de la sierra norte. Se creía que era un hombre que estaba en el cielo armado con una honda y una porra y que tenia el poder de hacer llover, granizar y lanzar truenos, además de dominar todo lo que pertenecía a Ia región del aire donde se hace los nublados. Según el padre Acosta, el trueno era la huaca principal para todos los indígenas del Peru y le ofrecían en sus sacrificios niños y llamas, entre otras cosas.

El Padre Cobo menciona que el trueno tenía hijos y hermanos, y que sus estatuas, confeccionadas con mantas, se hallaban en altares separados en el templo del Sol. En las fiestas solemnes las ponían cerca de la de Viracocha y la del sol. Molina dice que el ídolo del trueno, del relampago y del rayo era Chuqui Illapa, a quien rogaban para que enviara las anheladas lluvias y alejara el granizo de sus campos. Durante las ceremonias del mes de mayo sacrificaban también a Illapa, cuyo ídolo tenia forma de persona, aunque no se le veía el rostro.
En realidad las ceremonias dedicadas al rayo comenzaban antes de la época de lluvias —dependiendo de Ia zona—, entre los meses de octubre a diciembre. Estas se realizaban con el propósito de propiciar el normal suceso de Ia época Iluviosa, tratando de alejar las tempestades y el granizo que malograban los cultivos. Asi también se hacían ceremonias al rayo en los meses de febrero y marzo, para rogarle por Ia culminación a tiempo de Ia temporada húmeda; igualmente, por razones del ciclo agrícola. Finalmente, se le agradecía en el mes de mayo cuando se trataba de un año provechoso, cuando se comenzaba a realizar Ia gran cosecha anual de productos.

PACHACAMAC
Los cronistas coinciden en afirmar que Pachacámac era el dios más importante de la costa central. Su templo era visitado por numerosos peregrinos y en sus depósitos abundaban ofrendas. Gran parte de su prestigio se debía a sus oráculos y vaticinios que eran visitados desde tierras muy lejanas.

Tamplo de Pachacamac

Tamplo de Pachacamac

Antes de La conquista cuzqueña, en las cuencas inferiores de los ríos Lurin y Rimac existian varios curacazgos pequeños, sujetos al dominio del centro religioso de Pachacámac. El grupo étnico era conocido como Ychma, y es posible que se adorara al idolo principal con ese nombre. Los valles de Ia costa central fueron incorporados a los dominios incas bajo el gobierno de Túpac Yupanqui. Se cuenta que el Inca lloró en el vientre de su madre y la coya tuvo la revelación de que el hacedor del mundo estaba en los yungas, en el valle de Irma o lzma (Ichma).

La conquista del centro ceremonial tuvo el carácter de una peregrinación y durante cuarenta días el Inca ayunó antes de hablar con la divinidad. La conquista serrana estableció el cambio de nombre tanto del curacazgo como posiblemente del mismo ídolo entonces se llamó Pachacámac. Otra medida ordenada por el Inca fue Ia construcción de un templo en honor del Sol. El nuevo santuario fue denominado Punchao Cancha o Templo del dia, para distinguirlo de los templos cusqueños.
El padre Calancha narra el mito de la lucha entre Pachacámac y Vichama de cerca de Huaura. Según este, en los principios del mundo Pachacámac creó una pareja humana, pero no les dio alimentos. éI murió de necesidad y Ia mujer se quejó amargamente ante el Sol, por sus penurias. Luego, fue fecundada por el astro niño. Pachacámac se encolerizó por la intervención de su padre, el Sol; cogió al niño y lo despedazó. Para que no faltara qué comer sembro los dientes del niño, de los que broto el maiz, de sus huesos nacieron las yucas; de su cuerpo los pepinos, pacaes y otras frutas. Asi se inició la abundancia en los llanos. Sin embargo su madre seguia llorando por Ia pérdida de su hijo, entonces el Sol volvió a intervenir y con el ombligo del niño lo resucitó con el nombre de Vichama, Villama o Vichma. Se debe cuenta que las continuas ausencias de Vichama y el dejar sola a su madre relacionan a este dios con el mismo sol y a Ia madre con Ia Tierra, que queda desamparada cuando el Sol desaparece. Durante una de las ausencias de Vichama, Pachacamac mató a la mujer y abandonó su cadáver a los gallinazos y buitres. A su regreso, Vichama le devolvió Ia vida. El Sol representa la posibilidad de Ia tierra de reverdecer con nuevas cosechas, un mito muy vinculado a los ciclos agrarios. Es probable que los naturales creyeran que el sacrificio de Vichama y de la madre tierra eran necesarios para que de sus profundidades surgieran las semillas y los tubérculos.
Por otro lado, el cronista Pedro Pizarro, menciona que diariamente se echaban grandes cantidades de sardinas y anchovetas en la plaza de Pachacámac, para alimentar a los gallinazos y a los cóndores que vivian cerca del templo, Esto sugiere Ia idea de que el cadáver de la madre de Vichama fue entregado a estos animales. Seria, entonces, un rio sustitutivo por el cual los peces tomaban el lugar del cuerpo destrozado. Otro cronista, Miguel de Estete, menciona que el templo de Pachacámac era una buena casa, bien pintada con una sala muy oscura y hedionda con un Ydolo hecho de palo.

Con relación al Dios Pachacámac, destaca también el culto a la zorra (añas) mencionado en varios mitos. Cristóbal de Albornoz señala que los ychma veneraban a una zorra muerta Ilamada Tantanamoc, cuyo cuerpo disecado se encontraba cerca de Ia puerta del templo de Pachacámac. Por su parte, el padre Calancha menciona un ídolo en forma de zorra confeccionado en fino oro, que los españoles encontraron en uno de los templos de Pachacámac.

Hermann Trimborn vincula el zorro a la noche, come oposición al culto solar, y a los animales vinculados a este come el cóndor, el halcon y el puma, animales heliacos. Por otro lado, las luchas entabladas entre Pachacámac y Vichama (lchma?) y el hecho de ser ambos mencionados come hermanos hijos del Sol, sugiere una oposición de los personajes, representando en conjunto Ia eterna lucha entre Ia noche y el dia. Pachacámac, además, poseía un atributo que le relacionaba con el mundo de abajo, ya que el Dios yunga producía movimientos de la tierra, según su voluntad, y su ira o desagrado se manifestaba en las ondas sismicas. La llamaban por ello Pachacuyuchic, aquel que hace temblar Ia tierra.

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Los mitos de origen de los incas: Las leyendas de Manco Cápac y Mama Ocllo y los Hermanos Ayar

El origen de los Incas sigue siendo uno de los más grandes misterios, lo poco que sabemos está basado en 2 leyendas las cuales llegaron oralmente a los oidos de los cronistas: las leyendas de Manco Capac y Mama Ocllo y la de los Hermanos Ayar
Las diversas informaciones proporcionadas por los cronistas de los siglos XVI y XVII permiten tener una idea de la forma como los incas explicaban los orígenes del Tahuantinsuyu. Los relatos recopilados por dichos autores remiten a un conjunto de antepasados, masculino y femeninos; entre los cuales destaca la figura de Manco Capac. Todos estos relatos dicen que dichos personajes originalmente habitaron en lugares alejados del valle del Cusco, lo que indica que se trataba de un grupo de conquistadores advenedizos. La llegada al Cusco de los grupos capitaneados par Manco Capac, en este sentido, es presentada como el fin de una larga peregrinación y de luchas interétnicas que tuvieron como propósito encontrar tierras propicias para la agricultura y Ia edificación de ciudades.
Existen varias versiones recogidas por los cronistas sobre el episodio original del pueblo inca. Seguramente la mas difundida es aquella compuesta por Gracilazo de la Vega, quien escribió acerca del mito de Manco Capac y Mama Ocllo. El cronista mestizo cuenta que tras emerger de las aguas del ago Titicaca, la pareja mítica se dirigió hacia el norte con el objetivo de encontrar el valle donde fundarían un gran estado. Esta fue la promesa que les había hecho su padre mítico, el dios Sol.
En su larga caminata, la pareja de hermanos arribó al pueblo de Pacarec Tampu o Pacarictambo- la posada del amanecer — donde pasaron una noche en el interior cueva. Al dia siguiente, Manco Cápac ordeno a sus seguidores poblar este lugar, por haberles servido como refugio. No obstante su largo peregrinaje no habría de terminar alli, siguiendo, siempre en dirección norte, continuaron con la caminata y Ilegaron al cerro Huanacari, que se yergue sobre el valle del Cusco, cerca de donde se hallaba asentada entonces la primitiva aldea de Acamama. En este lugar, la vara mágica que portaba Manco Capac, al ser lanzado con dirección al valle, se hundió en el terreno, indicando con ello el Sol, había reservado para la pareja mítica. Asentados en el valle, los hermanos fueron reverenciados coma hijos del Sol y llamaron inmediatamente la atención por sus conocimientos y habilidades. Los naturales del lugar los acogieron como sus gobernantes y aceptaron fundar con ellos un nuevo estado. Una vez realizado este acto fundacional Manco Cápac y Mama Ocllo instituyeron el orden, las ciencias y las artes, convirtiéndose en los héroes civilizadores de la región. Se dice que Manco Cápac reunió a todos los hombres y les enseño las artes de la guerra y la construcción de cana de riego y terrazas de cultivo. Mama Ocllo por su parte, convocó a las mujeres y las instruyo en el ate del tejido y Ia agricultura.
Esta versión posee elementos que nos hacen pensar que Gracilazo de la Vega, en realidad, habría transformado una tradición indígena con elementos especialmente dirigidos para llamar la atención de sus lectores europeos. En la versión garcilasiana, los héroes fundadores cusqueños son presentados como los grandes civilizadotes del mundo andino, responsables de haber sacado de la barbarie a los pueblos que antecedieron a la fundación del Cusco, Garacilaso – descendiente de los incas por vía materna – proyecto una imagen idealizada del Tahuantinsuyu, presentándolo como una sociedad política y económicamente bien organizada, donde no se conocían el hambre ni la escasez; mas bien, se vivía en función de la explotación racional de los recursos de una justa distribución de la riqueza.
Se sabe perfectamente ahora, gracias a las recientes investigaciones realizadas acerca del mundo andino, que la cultura en esta región es milenaria y que no existió el estado de barbarie que Gracilazo atribuye a la época preincaica. Igualmente, se sabe que el estado inca, habiendo alcanzado un alto nivel de desarrollo afronto serios problemas sociales durante el tiempo en que estuvo vigente debido a las pugnas internas por el poder y a las dificultades propias de todo pueblo conquistador.

Manco Capac: El primer Inca
LOS OCHO HERMANOS AYAR

Existe también otra version del relato fundacional que es menos grandilocuente, pero al mismo tiempo, más andina. Se trata del mito de los hermanos Ayar, recogido por varios cronistas, entre los que podemos citar a Juan de Betanzos, Pedro Cieza de Leon, Felipe Guaman Poma, Juan Santa Cruz Pachacuti y Pedro Sarmiento de Gamboa.
La historia de los hermanos Ayar se inicia a seis leguas del Cusco, en el cerro Tambotoco ubicado cerca del antiguo pueblo de Pacarictambo, cuyo nombre quechua significa posada de Ia producción o posada del amanecer según diferentes interpretaciones. El cerro poseía tres cuevas o ventanas conocidas Maras Toco, Sutic Toco y Cápac Toco, de las cuales, según Ia tradición oral, aparecieron en forma espontánea los grupos étnicos Maras, Tampus y Ayar respectivamente. Los hermanos Ayar llevaban los siguientes nombres Ayar Uchu, Ayar Manco, Ayar Cachi y Ayar Auca. La onomástica de los tres primeros se encuentra claramente relacionada con los alimentos sumidos cotidianamente por los incas y parece evocar un viejo culto a Ia tierra y sus frutos.
Ayar, según el diccionario de Gonzales Holguin, significa quinua silvestre; probablemente se trate de la cañihua (Chenopodium pallidicaule aellen), cuya forma silvestre es conocida en Ia region del lago Titicaca come ayara o quitacañihua. Uchu corresponde al aji (Capsicum annuum); Manco a un antiguo cereal caído en desuso (Bromas mango) y Cachi a la sal, condimento de uso muy difundido en los Andes. El cuarto hermano, Ayar Auca, deriva su nombre de Ia actividad guerrera (auca, guerrero).
Estos cuatro varones del grupo de los Ayar, salieron de Cápac Toco acompañados de sus hermanas Mama Ocllo, Mama Raua cura o Cura y Mama Huaco, quien tendría una participación destacada durante la conquista del Cusco. Los ocho hermanos, junto a sus ayIlus, iniciaron Ia búsqueda del lugar apropiado donde establecerse, recorriendo de sur a norte punas y quebradas en el territorio que actualmente pertenece a la provincia cusqueña de Paruro. Si bien el relate de los Ayar presenta un grupo que deambula sin un lugar fijo de residencia, los personajes centrales nunca dejaron de realizar practicas agrícolas. Cuando los hermanos llegan a una localidad, se quedaban en ella cultivando por algunos años; una vez conseguidas sus cosechas, retomaban la marcha. El primer paradero fue el paraje de Guaynacancha, a cuatro leguas del Cusco. Alli, Mama Ocllo quedo encinta por obra De Ayar Manco.
Tras permanecer algún tiempo sembrando, pasaron a la localidad de Tamboquiro, donde nació el príncipe Sinchi Roca. El siguiente destino fue Pallata, donde residieron por varios años hasta que se trasladaron a Haysquisrro; en este último lugar se tramo una conspiración contra Ayar Cachi.
El temor que Cachi despertaba en sus hermanos – sus poderes mágicos le permitían derribar cerros y formar quebradas con un solo tiro de su onda- motivó que estos decidieran deshacerse rápidamente de él con engaños lo convencieron de que regresara a Tambotoco para recoger el napa (insignia del señorío), unos vasos de oro Ilamados topacusi y ciertas semillas que habían olvidado en Ia cueva Cápac Toco. Una vez que Ayar Cachi penetró en Ia cueva, un enviado de sus hermanos llamado Tambochacay cerró Ia entrada con bloques de piedra, quedando el mítico hondero atrapado para Siempre.
Los conspiradores continuaron Ia travesia por las serranias cordiileranas. Al Ilegar a Quirirmanta, al pie de un cerro, los Ayar celebraron un consejo, en el que decidieron que Ayar Manco, en cuanto se casara con Mama Ocllo, se convertiria en el jefe, y quo Ayar Uchu permanecería en ese Sitio transformado en una huaca principal Ilamada Huanacauri.
En el sistema do creencias andino Ia petrificación no era entendida como una desaparición o muerte; era una forma de sacralizar a un personaje. Al asumir una naturaleza lítica, Ayar Uchu se convertía en un ser sagrado un consejero quo permitía Ia comunicación entre el mundo celestial y el terrenal.
El viaje continuó hasta quo arribaron a Matagua, donde realizaron por primera vez la ceremonia del Huarachicuy —iniciación de los jóvenes nobles a la vida adulta , horadando las orejas del príncipe Sinchi Roca. Antes de abandonar el pueblo, la fortisima y diestra Mama Huaco, quien se constituía en uno de los principales caudillos del grupo, decidió probar suerte lanzando hacia el norte dos varas de oro; ellas indicarian si el terreno era propicio para asentarse. La primera de las varas cayó “a dos tiros de arcabuz —al decir de los cronistas— en Colcabamba, pero no logró penetrar en el suelo debido a su dureza; la segunda tuvo más suerte: tras caer en un terreno conocido como Guaynapata se hundió suavomente. Cabe señalar que aunque existen otras variantes del mito en las que se atribuye a Ayar Manco el lanzamiento del bastón fundacional, todas coinciden en señalar a Guaynapata como el lugar elegido para fundar el asentamiento de Ia capital inca.
Después de algunos intentos fallidos para Ilegar al paraje señalado por la vara todos ellos repelidos por Ia resistencia de los naturales, Ayar Manco ordenó a AyarAuca. el guerrero, que se adelantase y lo poblase en nombre de sus ayllus. Cumpliendo Ia orden de su hermano Manco, Ayar Auca voló hacia Guaynapata. En este lugar, al pisar un terreno cercano al que posteriormente ocuparía el Coricancha, el guerrero quedo convertido en piedra. Aquí nuevamente se hacen presentes elementos andinos en el relato: según creencias bastante difundidas en los andes, las huancas o piedras sagradas eran mojones que indicaban la toma de posesión de un lugar. Se entiende entonces que, al quedar petrificado, Ayar Auca representaba la ocupación efectiva del sitio elegido.
Finalmente tras algunos enfrentamientos con las poblaciones locales, Ayar Manco tomo posesión definitiva del lugar junto a los ayllus de sus hermanos. En ese momento cambió su nombre por el de Manco Capac.

Mama Ocllo

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Caral declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad

Caral: Patrimonio Cultural de la humanidad

Caral: Patrimonio Cultural de la humanidad

La ciudad sagrada de Caral, enclavada en el valle de Supe a 184 kilómetros al norte de Lima, fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, y con ello se oficializó algo que todos en el en el Perú sabíamos: En Caral se desarrolló brillantemente la civilización más antigua de América. Así, pues, lo ocurrido ayer en la sesión 33 del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco en la ciudad española Sevilla, es un impulso para la promoción de esta nueva maravilla arqueológica que se va constituyendo como uno de los principales atractivos del norte chico del Perú.

La ciudadela, que abarca 626 hectáreas y tiene unos 5,000 años de antigüedad, es uno de los dieciocho asentamientos urbanos de la región y su arquitectura, compleja y monumental a la vez, incluye seis grandes estructuras piramidales, y su notable estado de conservación obedece tanto a su temprano abandono como a su tardío descubrimiento.

Antes de la Ciudadela de Caral, el Perú ya contaba con otros diez sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco: seis culturales, dos naturales y dos mixtos (culturales y naturales).

Los primeros incluidos fueron la ciudad del Cusco (en 1983), el santuario histórico de Machu Picchu (1983), el Parque Nacional de Huascarán (1985), el sitio arqueológico de Chavín (1985) y la zona arqueológica de Chan Chan (1986), que se mantiene en la Lista en Peligro y cuyo estado de conservación se ha evaluado en Sevilla.

También figuran el Parque Nacional de Manu (1987), el Centro histórico de Lima (1988 y ampliado en 1991), el Parque Nacional del Río Abiseo (1990 y ampliado en 1992), las Líneas y geoglifos de Nazca y Pampas de Jumana (1994), el Centro histórico de Arequipa (2000) y, desde ayer, Caral-Supe.

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El Inti Raymi – La Fiesta del Sol

Inti Raymi - La fiesta del Sol
El Inti Raymi, según relata el cronista Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616), era la más importante festividad de los Incas. Según su relato duraba 15 días aunque el día central era el 24 de junio. Científicamente el solsticio de invierno empieza el 21 de junio, no obstante, el Pacha Unachaq, que es un calendario solar utilizado por los Incas, indica que el Sol se queda en el mismo lugar por algunos dias antes del amanecer del 24 de junio.
En el Solsticio de Invierno, día donde acontece el día más corto y la noche más larga del año, se marca también el inicio de un nuevo año: El invierno es época de cosecha, dónde el fruto del trabajo es recolectado, se seleccionan los mejores granos, y se hace un recuento de los resultados del esfuerzo y de los objetivos logrados. Adicionalmente el sol, el astro padre, se ha alejado. Hay más frío y más escasez de todo. El sol es la fuente de vida y de calor. Sin embargo, el ser humano observa fácilmente que el sol retornará y la naturaleza volverá a mostrar su abundancia y esplendor. El solsticio de Invierno es época de renovación de la esperanza del ser humano. No es por coincidencia que en época de solsticio de invierno del hemisferio norte se celebra la Navidad.
La ceremonio de Inti Raymi se celebraba en la plaza Aucaypata (en la actualidad Plaza de Armas del Cusco) . Garcilaso de la Vega nos dice que era ésta la principal fiesta de las 4 que se celebraban en el Cusco y a ella concurrían «los curacas, señores de vasallos, de todo el imperio […] con sus mayores galas y invenciones que podían haber». La preparación era estricta, pues en los previos «tres días no comían sino un poco de maíz blanco, crudo, y unas pocas de yerbas que llaman chúcam y agua simple. En todo este tiempo no encendían fuego en toda la ciudad y se abstenían de dormir con sus mujeres». Para la ceremonia misma, las vírgenes del Sol preparaban unos panecillos de maíz.
Ese día, el soberano y sus parientes esperaban descalzos la salida del Sol en la plaza. Puestos en cuclillas («que entres estos indios es tanto como ponerse de rodillas», aclara el cronista), con los brazos abiertos y dando besos al aire, recibían a su padre: el astro rey. Entonces el inca, con dos vasos de oro, brindaba la chicha: del vaso que mantenía en la mano izquierda bebían sus parientes; el de la derecha era derramado y vertido en un tinajón de oro.
Después todos iban al templo Coricancha y adoraban al Sol. Los curacas entregaban las ofrendas que habían traído de sus tierras (los 4 suyos del Tawantinsuyo) y luego el cortejo volvía a la plaza, donde se realizaba el masivo sacrificio del ganado ante el fuego nuevo que se encendía utilizando como espejo el brazalete de oro del sacerdote principal. La carne de los animales era repartida entre todos los presentes, así como una gran cantidad de chicha, con la que los festejos continuaban durante los siguientes días; los cusqueños indígenas suelen narrar que un 24 de junio en el momento en que el Inti sol esté listo y muestre sus primeros rayos, una de las vírgenes de algún lugar del Tahuantinsuyo, cuya sangre es noble, dará a luz al nuevo soberano inca, con él volverán los días de gloria de su pueblo, esta mítica leyenda no deja de ser una esperanza para los pobladores indígenas del Cusco Perú.
En 1572 el virrey Francisco de Toledo (1515-1584) la prohibió por considerarla una ceremonia pagana y contraria a la fe católica. Se siguió realizando de manera clandestina.
En 1944, Faustino Espinoza Navarro, catedrático de la Universidad San Antonio Abad del Cusco, efectuó una reconstrucción histórica del Inti Raymi. La reconstrucción se basa en la crónica de Garcilaso de la Vega y sólo se refiere a la ceremonia religiosa. Desde esa fecha en adelante, la ceremonia vuelve a ser un evento público y de gran atractivo turístico celebrándose actualmente en Sacsayhuamán.

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El Cápac Ñan

Capac Ñan - El Gran Camino Inca
Hace pocos días salió el libro Cápac Ñan (El Gran Camino Inca) de Borja Cardelús y Timoteo Guijarro, cineasta y sociólogo españoles. El libro es un compendio del recorrido del Camino Inca entre Quito y La Paz.
Así como la Cordillera Andina es la columna vertebral de América del Sur, el Capac Ñan lo fue del Imperio de los Incas. Si bien su tramo principal que enlazaba Quito – Cusco – La Paz recorre 3mil kilómetros, todo el sistema de caminos incas cubre una red de 30 mil kilómetros. El Camino Inca no es sólo la ruta que une Machu Picchu con el valle sagrado, es un verdadero prodigio de la ingienería que que incluía tramos empedrados, apeldañados, puentes colgantes, tambos, etc que servían para el transporte de personas y mercancía por todo el imperio.
El Cápac Ñan fue pensado para ser recorrido a pie, y aunque hoy algunos de sus tramos son modernas carreteras muchos tramos fueron olvidados por la modernidad, todavía hay mucho que se encuentra en su estado original, esperando ser rescatado y pusto en valor.
Los autores hacen notar el empuje turñistico que dio el Estado español al Camino de Santiago como ejemplo del potencial que puede tener el Camino Inca acá en el Perú como imán de turistas y motor económico de las comunidades que cruza. El Cápac Ñan espera a los que quieren vivir una aventura nueva, recorriendo los caminos que hace siglos transitó la más grande civilización de sudamerica.

Mapa Capac Ñan

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Choquequirao

Choquequirao: Maravilla Inca

Choquequirao: Maravilla Inca


Choquequirao viene de 2 vocablos de diferentes lenguas: del aymara chuqi,oro, y del quechua k’iraw,cuna, es decir significa Cuna de Oro. es un gran complejo arqueológico ubicado en las estribaciones del Salcantay, distrito de Santa Teresa, provincia de La Concepción – Cusco, a 3300 msnm y ocupa un área de 1800 ha, dónde se hayan diversas estructuras, edificios y plataformas. Solamente el 30% del complejo ha sido rescatado.

ChoquequiraoHistoria
Inicialmente se pensó que Choquequirao fue construida durante el gobierno del inca Pachacutec, en la misma época de Machu Picchu, pero las evidencias encontradas datan a fechas posteriores su construcción. Incluso cobra fuerza la versión de que fue construido presurosamnte por Manco Inca como refugio y bastión ante la invasión española. Y que formó parte de una red de complejos de la resistencia Inca dentro del Valle de Vilcabamba: Ñusta Hispana, Vitcos, Espíritu Pampa, Concebidayoc, Pampaconas y Jabaspampa.
Hay otras teorías que dicen que esta ciudadela, por su pocisión estratégica, sirvió de garita y de puesto de avanzada para conectar a los Incas con la Amazonía. Su ubicación le permite una visión del rio Abancay que discurre a sus pies y de las cadenas montañosas que lo rodean.
La referencias escritas sobre Choquequirao datan de la época colonial. El primer explorador en dar noticias sobre la ciudadela fue el explorador español Juan Arias Díaz Topete en el año de 1710. La primera referencia escrita de Choquequirao data del año de 1768 y su autor fue Cosme Bueno, sin embargo la documentación fue puesta de lado y echada al olvido. En 1790, Pablo José Origaín menciona en su “Compendio de Noticias Geográficas del Cuzco” una ciudad despoblada desde la antigüedad con el nombre de Choqequirau.
En 1834, José María Tejada (prefecto del Cusco) viaja a la ciudadela atraído por las leyendes sobre tesoros en Vilcabamba; así mismo en 1837, Leonce Angrand cartografió el lugar por primera vez, pero sus mapas fueron también puestos al olvido. En 1865, Emilio Colpaert es el primero en graficar el camino de herradura desde Cachora a Choquequirao dentro del mapa del Cusco. En 1909 el arqueólogo Hiram Bingham y el topógrafo Clarence Hay (ambos norteamericanos) visitaron Choquequirao y elaboraron una descripción minuciosa del sitio, pero luego del descubrimiento de Machu Picchu, Bingham la catalogó como una ciudadela de importancia secundaria.
En 1986, el INC aprobó el proyecto de restauración que permitió la recuperación, consolidación y restauración de varios monumentos. Estos trabajos se ejecutaron desde mayo de 1993 hasta abril de este año. De esta manera, se rescataron la plaza superior (Hanan), los depósitos (Qolqa), la plaza principal (Huaqaypata), la plaza inferior (Hurin), el sistema de andenes de cultivo inmediatos a la plaza principal (Chaqra Anden), la plataforma ceremonial (Ushno) y la vivienda de los sacerdotes en la parte baja de la colina.

Acceso
La forma más facil de llegar a Choquequirao es tomar la carretera a Abancay y agarrar el desvío al poblado de San Pedro de Cachora, de donde se inicia un camino de 32Kms que puede ser recorrido a pie. Si lo hace por su cuenta la ruta para llegar a Cachora es: En la ciudad de Cusco tomar un colectivo en el paradero de Arcopata, en tres horas se está en Curahuasi. Una vez ahí hay que tomar otro colectivo hasta el ramal de Cachora. En este desvío tomar el colectivo que lleva hasta el pueblo de San Pedro de Cachora tras unos 30 minutos más de viaje.
En San Pedro de Cachora hay hospedajes y alquilan mulas, caballos y arrieros a los que desean hacer la caminata de 2 días.

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