Archive for octubre, 2009

Un lunes cualquiera

Un Lunes cualquiera…Un buen comercial de Movistar que apela al sentimiento de despertar de un un país que recupera una autoestima venida a menos, donde la gente vuelve a creer y del cual volvemos a sentirnos orgullosos.
Con dos geniales frases en las cuales se sustenta todo el comercial:
“En que momento se enderezó el Perú”…a contraposición de “En que momento se jodió el Perú” de Conversaciones en la Catedral de Mario Vargas Llosa
Y:
“Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos.”

De La Cena Miserable de nuestro gran César Vallejo. Una frase que guarda un gran sentimiento de positivismo y hermandad

Un lunes cualquiera nos despertamos,
hacemos un par de cambios,
recuperamos el tiempo, lloramos.
Un lunes cualquiera nos detenemos, nos entendemos,
encontramos la fórmula y acertamos.
Un lunes cualquiera corremos un riesgo cualquiera,
lo hacemos por los otros que es lo mismo que nosotros,
porque todo rima, un lunes cualquiera…
¿Y cuándo comenzaremos a vernos con los demás desayunando todos al borde de una mañana eterna?
un lunes Sr. Vallejo, un lunes cualquiera,
en que entendemos lo que fuimos y comprendemos lo que seremos.
Y oiga Ud. ¿en qué momento se enderezó el Perú?
Un lunes Zavalita, un lunes cualquiera.
En que comenzamos una conversación y nunca más la terminamos,
un lunes en que nos acostamos Peruanos y amanecimos hermanos…

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El Puente de los Suspiros

“Puentecito escondido entre follajes y entre añoranzas, puentecito tendido sobre la herida de una quebrada, retoña el pensamiento tus maderos, se aferra el corazón a tus balaustres.”

El Puente de los Suspiros fue construido en 1876 e inaugurado el 14 de febrero, durante el gobierno del primer Alcalde de Barranco; Don Enrique García Monterroso; su construcción fue una necesidad primordial para unir los extremos de la quebrada y permitir el paso de las riberas de la calle Ayacucho y la Ermita. El 14 de enero de 1881, cuando las tropas Chilenas incendian y saquean Chorrillos hacen lo mismo con Barranco e incendian el Puente y destruyen parcialmente el templo de la Ermita.

Puente de los suspiros
Puente de los suspiros

El nombre del puente deriva de los innumerables romances que tuvieron y tienen como marco este pintoresco rincón barranquino; en 1921 el alcalde Enrique de las Casas lo hace reparar totalmente por encontrarse muy dañado, desde entonces toma el nombre de Puente de los Suspiros. El Puente resiste el terremoto del 1940, pero recortado quedando finalmente con 31m de longitud.

Existe una tradición que señala que quien por primera vez vea el puente y lo cruce sin respirar, se le cumplirá el deseo que pida. El puente sirvió de inspiración a una famosa canción de la gran Chabuca Granda, titulada “El Puente de los Suspiros” en 1960.

Bajada del Puente de los suspiros
La iglesia de la Ermita en Barranco

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Apuntes sobre la CVR y el Museo de la Memoria

Tomo prestadas las palabras del siempre bien informado Aldo Mariátegui (con el que discrepo a veces en algunos aspectos, pero no niego que sea un tipo muy inteligente e informado y con opiniones muy acertadas como en esta ocasión) sobre la CVR (Comisión de la Verdad y Reconciliación) y el Museo de la Memoria.

Sobre la CVR

Creo que la CVR fue una creación absurda del desatinado Paniagua porque: 1) La guerra con Sendero aún no ha acabado. 2) Aquí no tuvimos dictaduras asesinas como en el Cono Sur sino una democracia asediada. 3) Aquí no existió una política gubernamental de exterminio sistemático como en esas tiranías. 4) Reabrir heridas no sirve sino para envenenar el ambiente y el alma, aunque otros -como los ex miembros de la CVR- sostengan lo contrario. Creo que mirar para adelante y olvidar es mucho más saludable que regodearse morbosamente en el dolor del pasado. 5) Esa comisión fue capturada por una tendencia política determinada y sirvió a una agenda de acciones que a menudo les genera empleos, ingresos económicos y posicionamiento jurídico-político aquí y en el extranjero. 6) Aquí sí se había procesado a los militares que cometieron excesos. 7) Gastar gran parte de US$19 millones en una planilla estatal por lo general únicamente llena de caviares no me suena sano. 8). Se ha creado en gente pobre muchas expectativas de recibir dinero por indemnizaciones, y eso ha provocado apetitos de raíces macabras. 9) Se ha satanizado y judicializado en exceso a las FF.AA. y se ha limitado su operatividad contra el senderismo actual. 10) Se ha polarizado innecesariamente a la sociedad peruana. 11) Se manchó a partidos políticos democráticos como AP y el APRA como si fueran cómplices de excesos. Y mil peros más.

Tampoco me agradó la demagogia que generó el Informe de la CVR, desde un número de muertos inflado hasta todo ese mito de que hubo un racismo deliberado porque las víctimas eran generalmente de raza indígena (¡no iban a ser escandinavos si la mayor parte del conflicto se dio en los Andes!).

Sobre el Museo de la Memoria (Y esa estupidez caviar de que los limeños éramos ajenos al conflicto…seguro que ellos lo eran, pero la mayoría de limeños no)

Nuestro país es siempre tan especial… Vamos a erigir un Museo de la Memoria sobre una guerra con el terrorismo senderista que aún no ha acabado, que aún nos envía constantemente ataúdes desde el VRAE o el Huallaga, que aún nos pinta consignas y nos pone banderas rojas en otros lugares como ominosas advertencias.

Todo esto es tan absurdo como que los yanquis hayan construido un museo sobre la II Guerra Mundial en 1944 (finalizó en 1945). O los vietnamitas sobre su guerra con los gringos en 1970 (acabó en 1975). O nosotros en la Guerra del Pacífico en 1879 (terminó en 1884). ¿Se imaginan a Uribe inaugurando un Museo de la Memoria sobre el conflicto con las FARC? Patéticamente cómico.

No entiendo cómo García se asustó por un poco de chilla caviar local, unas caras largas europeas y una presión intelectual ilustre. ¿Por el fantasma de El Frontón? En algunos meses va a ser muy curioso ver en las noticias la inauguración de ese museo al mismo tiempo que los reportes de nuevas bajas militares. Bueno, será un “museo continuo”, que abrirá más salas conforme siga el terrorismo.

Y otra falacia sobre el senderismo es esa historieta caviar de que a los limeños no nos interesaron los ataques terroristas sino hasta el atentado de Tarata de 1992. ¡Qué mentira tan hija de puta! A todos hacía rato que nos tenían angustiados los despachos desde provincias. ¿Recuerdan la impactante fuga de senderistas de la cárcel de Ayacucho en 1982? ¿La masacre en 1989 de los policías en Uchiza a manos de los senderistas? ¿La matanza de Uchuraccay en 1983? ¿La rebelión de los penales en 1987, en Lurigancho y aquí al frente nomás en El Frontón? ¿Los asesinatos selectivos de los almirantes Cafferata y Ponce Canessa, del general López Albújar, del comandante Vega en La Paz? ¿El horrendo crimen de Bárbara D’Achille, la ecologista muerta a pedradas en 1989?

Y eso para no hablar de los toques de queda, los apagones, los bombazos a la lejanía y las redadas policiales. ¡A mí me estallaron cuatro bombas cerca antes de irme a vivir a España en 1989, así que naturalmente debía tener a Sendero muy presente y no verlo como algo lejano en las provincias!

El otro día escuchaba al supuesto actor Miguel Iza repetir esa imbécil e irrespetuosa falsedad, esa miserable sandez. Respondiendo a la pregunta de cómo vivió los años de “conflicto interno” (así le llaman huachafamente los caviares a la guerra que nos declaró Sendero), y dijo lo siguiente: “Viviendo en medio de la guerra sin hacerle caso. Como si no pasara nada. La gente se acostumbró a tenerla en la cara; pero no a llamarle guerra sino ‘un problema de cholos’ que no incluía a ‘la gente’, digamos”. Leyendo este dislate sólo así pude entender que éste haya protagonizado una película tan mala, ese bodrio de Tarata. éste Iza debe ser un autista o un esquizofrénico para haber vivido esos años y no darse cuenta de lo que pasaba en su país. En todo caso, no debería generalizar su absurda experiencia personal. No todos fuimos y somos tontitos como él. Sino todos seríamos caviares y éstos no sacarían 0.5% y 76 mil votos con Susy Villarán en las elecciones.

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Se nos fue Arturo “Zambo” Cavero, el más grande cantante criollo

Arturo Zambo Cavero
Arturo Zambo Cavero perteneció a esa estirpe de cantantes criollos que derramaba un sentimiento que lamentablemente no volverá a aparecer. Y es que cantantes como él, como Rómulo Varillas ó como Panchito Jiménez dificilmente tendrían éxito en esta escena actual de poco talento, nulo feeling y sobrevaloración de las caras bonitas. Nació en Lima un 29 de noviembre de 1940, y vivió en la cuadra 11 de la Av Abancay en un callejón conocido como La Banderita. Ahí empezó su conexión con la música. Inicialmente como percusionista en bandas de jazz y música brasilera para luego entrar a la música criolla influenciado por su entorno y por sus frecuentes visitas a centro musical Felipe Pinglo y el Tipuani.
El 3 de junio de 1987, Cavero fue laureado conjuntamente con otros tres artistas peruanos (Luis Abanto Morales, Jesús Vásquez y Augusto Polo Campos) en Washington D. C. por la Organización de los Estados Americanos (OEA), entidad que honró sus méritos por contribuir para que la música peruana establezca la sólida presencia que obstenta en el continente americano y en el resto del mundo
Falleció el Zambo Cavero un 9 de octubre, aproximadamente a las 12:55 pm , del 2009. Se fue el más grande…el que hizo llorar a casi todo el Perú con ese himno compuesto por Agusto Polo Campos llamado Contigo Perú, la peruanidad misma hecha canción y cantada como ningún otro la podía interpretar junto con la mágica guitarra de su compadre Óscar Avilés.
Falleció y se fue un maestro del cajón y una voz criolla de callejón, que se hizo en el Felipe Pinglo y en el Tipuani (centros musicales de verdaderos criollos, y no esos remedos de peñas para juergueritos que hay ahora…pero que hay que aceptarlo, mantienen viva nuestra canción aunque se haya perdido la escencia)
Adios Zambo Cavero, te fuiste a poco de cumplir los 69 años y mil gracias por con tu voz hacernos querer más esta tierra, por regalarnos las mejores interpretaciones de Olga, Rebeca, Peruanita Bonita, Cariño Bonito, etc.

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Artículo de César Hildebrant sobre el 8 de Octubre

Cuando el monitor Huáscar llegó al Perú ya era un barco anticuado.

En 1869, en los astilleros de Birkenhead, el creador de los monitores, el inglés Cowper Coles, había lanzado a la mar el “Captain”, cuatro veces más grande que el Huáscar, con dos hélices y un nuevo blindaje.

Sin embargo, ese portento se hundiría poco después entre el oleaje insano de una noche borrascosa en las aguas de Finisterre.

El “Captain” se volcó ahogando a sus 200 tripulantes y de esa estirpe de naves discutibles, a las que el centro de gravedad parecía fallarles, vino el Huáscar a nuestra flota.

Los monitores como el Huáscar habían surgido, como diseño, en la fase naval de la guerra de secesión de los Estados Unidos y se dice que Lincoln encargó el primero de ellos para contrarrestar, con su espolón, el blindaje de pino y hierro del buque sureño “Merrimac”. Casi lo logra pero terminó naufragando calamitosamente durante una tormenta.

Sin embargo, aquel modesto Huáscar era lo mejor que teníamos cuando Chile empezó la guerra de rapiña en la que tanto le ayudaron franceses y británicos.

Y aunque estaba armado de dos cañones de 300 y navegaba a once nudos calentando al máximo las calderas, su blindaje era de sólo cuatro pulgadas en los flancos y de dos en popa y proa: muy poca cosa en comparación con el de los blindados chilenos y frente a la calidad y potencia de la artillería enemiga.

¿Qué teníamos, además del Huáscar?

Teníamos a la “Independencia”, que portaba doce cañones chirriantes de apenas 70. ¿Y qué más? Ah, sí: teníamos al “Atahualpa” y al “Unión”, dos monitores que habían combatido en la guerra civil estadounidense, que eran fluviales y que alcanzaban las tres millas por hora.

Los cañones del Huáscar no podrían perforar, de ninguna manera, el blindaje de acero de siete pulgadas del “Blanco Encalada” y el “Cochrane”. Tienen estas naves, además, doble hélice y sus máquinas son por lo menos tres veces más potentes. Sus cañones disparan balas de acero endurecido, que atravesarán al Huáscar donde lo toquen (como así fue: el cuerpo de Grau fue pulverizado en la torre de mando).

La historia lo dice –y Guillermo Thorndike lo apunta en su memorable “1879”-: pudimos comprar en 1870 un acorazado que el gobierno turco encargó a los astilleros ingleses y que no pudo pagar.

Podía cargar seis mil toneladas (el Huáscar apenas una y media), tenía dos motores Maudslay con doble hélice, un blindaje de acero de siete pulgadas y podía desarrollar catorce nudos/hora, además de contar con cuatro cañones de 400 y 23 cañones ligeros de tiro rápido distribuidos en dos cubiertas.

Con esa nave Chile no nos habría declarado la guerra ni habría codiciado hasta la sangre nuestro salitre y nuestro guano (y nuestra biblioteca y nuestras mujeres y nuestro pasado de centro virreinal).

Fue el presidente Balta quien decidió no comprar ese buque, cosa que sí hizo, poco después, la armada prusiana. Balta prefirió comprar los inútiles “Manco Cápac” y “Atahualpa”.

Después vendría Pardo, que se negó a renovar a la marina diciendo que Argentina nos ayudaría en cualquier apuro.

No sólo era que el Huáscar estaba condenado a ser abatido ni que Grau, su comandante, sabía que tendría que morir. Era que al Huáscar ni siquiera le habían comprado los nuevos proyectiles Palliser solicitados ni el sistema de torpedos Whitehead. Algunos de sus artilleros –hay que decirlo- tampoco estaban a la altura de las circunstancias.

No es que Grau fue un héroe por las circunstancias. Fue el mártir voluntario y hazañoso de un país que, como ahora, había decidido suicidarse. Eso agranda aún más su figura. Por Grau es que el gentilicio peruano recobró honores y dignidades. Por Grau es que podemos mirar atrás sin avergonzarnos del todo.

Y el legado de Grau no es un botín naval anclado en Talcahuano. Su herencia tiene el clamor de una advertencia que los pobres de espíritu de toda la vida se niegan a oír.

Grau no querría una guerra. Lo que Grau sí querría es que el Perú estuviese preparado para evitarla.

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El combate de Angamos: La Gloria de Grau y el Huáscar

Infografía del Huáscar

El héroe de Angamos

El héroe de Angamos

Para capturar al Huascar los chilenos pusieron en alarma constante las comunicaciones telegráficas entre Valparaiso y Antofagasta. Organizaron, además, el servicio noticioso de los pescadores y surtieron a los barcos de su escuadra con doble hélice y nuevas granadas a la vez que incrementaron la velocidad de sus blindados.
Rumbo al sur de Chile, el Huáscar y la Unión entraron al puerto de Coquimbo, donde no encontraron resistencia. Como tuvieron noticias de una expedición chllena rurmbo al Perú, regresaron a Antofagasta.
Al amanecer del 8 de octubre de 1879, entre Mejillones y Antofagasta, fueron vistos el Huascar y la Unión por una de las patrullas en que estratégicamente se habia dividido la escuadra chllena (Blanco Encaloda,Covadonga y Matias Cousiño). Habían esquivado las naves peruanas este peligro, cuando tres humos más aparecieron en el horizonte. Eran el Cochrane, el O’Higgins y el Loa. El combate se hizo inevitable para el monitor. La Unión se retiró empleando la mayor rapidez de su andar. Si no había logrado escapar, Grau hubiese podido, a menos, hundir o embarrancar su buque. No lo hizo así y afrontó la lucha que empezo a las 9 y 18 minutos. Los disparos del Huáscar hacían poco daño en el Cochrane, el pesado y robusto blindado de 3.600 toneladas, con gruesa armadura, cuyas balas, en cambio, causaban terrible estrago en el viejo monltor. A poco el Blanco Encalada participaba en la acción, haciendo su primer dísparo ya a 600 yardas. Una granada reventó
en la torre de mando del Huascar a las 9 y 35 minutos y Grau quedó hecho pedazos, asi como su ayudante Diego Ferré. También murieron luego su sucesor en el comando, capitán de corbeta Elias Aguirre y el tenlente 1º” José Melitón Rodríguez que lo reemplazó. Otro de los jefes, el teniente 2º Enrique Palacios, que recogió la bandera caida en medio del combate y la restableció en el tope del pabellón, llegó a sumar en su cuerpo catorce heridas para sucumbir más tarde. Luchando en condiciones que en repetidas ocasiones llegaron a ser desesperantes, a causa de que la artilleria chilena llegó a destruir dos veces los aparatos de gobierno de blindado peruano y del defecto del espolón del Huáscar (dice Ekdahl, historlador militar de la guerra, al servicio de Chlle) el buque no solo supo librarse de los repetidos ataques a espolón de los dos blindados chilenos sino que tomó resueltamente la ofensiva tratando en el momento oportuno de espolonear al Blanco Encalada. Durante todo el tiempo usó el Huáscar su artilleria con bastante provecho y persistio, a la vez, con energía incansable en buscar camino libre hacla el N.O.

Hubo un momento en que la driza que sustentaba al pabellón de monitor fue cortada por
una bala; pero arreglado el daño inmediatamente, como ya se ha anotado, el pabellón vovió a ser izado al tope. Dice una versión chilena que fue una estrateg¡a para atraer a uno de los blindados cerca del espolón; porque ninguna señal dio de abandonar el combate.

He aquí una descripción del aspecto del buque: “Botes hechos pedazos, pescantes, ventiladores, cadenas, mamparos, sobreestantes, la torre de mando, falcas, retorcidas o pulverizadas y en confusa mezcla con cascos de granada, trajes de marinero, cabos rotos y regueros de sangre que en ciertos sitios formaban verdaderos charcos. La cámara de oficiales era una mezcla confusa de cadáveres, fusiles rotos, astillas, medicamentos y vasijas”

El cuarto oficial,teniente Pedro Gárezon, que había asumido el mando, hallábase herido. Gárezon dio la orden para que se abrieran las válvulas como medio de inundar el buque y hundirlo. Revólver en mano, los marineros chilenos obligaron a los maquinistas de nacionalidad extranjera a cerrarlas. El combate acabó después de las diez de la mañana cuando el Huáscar tenia el estado mayor exterminado, la tripulación reducida a una cuarta parte,fuego a bordo y la artilleria paralizada. Si el mar no hubiera estado en calma el monitor se habría hundido después de haber sido capturado, debido a sus averias. Ellas, sin embargo, no habían malogrado el motor ni las vías de agua.

De las 216 personas a bordo del buque peruano, murieron peleando 31. Ningún oficial entregó su espada porque, momentos antes de llegar los chllenos, la habían arrojado al mar.

El perlodista chileno Enrique Montt pintó de la siguiente manera el camarote de Grau a la llegada del Huáscar a Valparaíso: “En un rincón, hacia el lado de babor, vimos el lecho de Grau: este rincón estaba sencillamente arreglado; a la derecha, el lecho colocado sobre una especie de aparador o cómoda que le servía de catre; al lado y cerca de la cabecera, un humilde lavatorio de palo de álamo barnizado de negro; el suelo estaba tapizado con un encerado de regular calidad; una elegante espada colgaba de la pared junto con otras armas; por el piso se veían desparramadas las hachas de abordaje, sables mohosos y algunas lozas del servicio particular y doméstico del comandante del Huáscar…Recién fue tomado por nosotros el monitor, estaban colgados a la cabecera del lecho del comandante los retratos de su señora esposa y de sus hijos”

La publicación francesa L’Année Maritime que estudió en 1880, con lujo de detalles, esta campaña, llamó al de Angamos un combate entre las corazas y la artillería. Pero aún en lo que respecta a la artillería, desde el comienzo los chilenos pudieron hacer muchos disparos más que los peruanos con cañones superiores en número y de menor edad. El Cochrane lanzó unos 46 tiros y el Blanco Encalada 31; el Huáscar unos 40. Fue el de los blindados un juego de polígono. La distancia entre los combatientes osciló entre 2000 a 20 metros.

Con la pérdida Huáscar, el Perú quedó reducido prácticamente a sus fuerzas terrestres y Chile obtuvo el libre uso del mar. “El triunfo definitivo de Chile no es más que cuestión de tiempo”, afirmó entonces L’Anne Militaire, otra de las revistas francesas en que aparecieron comentarios técnicos sobre esta guerra.

La Patria late en el Huáscar y algún día volverá a mares peruanos

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