130 años de la batalla de Tarapacá, victoria peruana


Batalla de Tarapacá. La vanguardia al mando del coronel Justo Pastor Dávila y la primera división con el coronel Alejandro Herrera (formada por los batallones Cazadores del Cuzco y Cazadores de la Guardia) marcharon el 26 de noviembre de Tarapacá al punto llamado Pachica distante 3 leguas, en vista de las estrecheces encontradas en la aldea. Quedaron allí la división mandada por Andrés A. Cáceres compuesta de dos batallones llamados Dos de Mayo y Zepita, cuya tropa era oriunda del Cuzco y Ayacucho; la división de Francisco Bolognesi con los batallones Guardias de Arequipa y 4º de Ayacucho, los restos de la división de Exploradores y la división llegada de Iquique de la que formaba parte la columna Loa compuesta por obreros bolivianos de las salitreras, más lo que quedaba de os artilleros con su comandante general, coronel Emilio Castañón, desprovistos de sus armas.

El general chileno Escala, después de vacilar durante algunos días, despachó fuerzas cuidadosamente seleccionadas contra el enemigo en retirada, con el propósito de interceptarlo y dispersarlo. Las mandaba el genera Luis Arteaga a quien acompañaba el teniente coronel José Francisco Vergara. Eran más de 2 500 hombres de infantería seleccionados, 150 de caballería y 150 de artillería con diez cañones de campaña de largo alcance entre los que había seis piezas Krupp de montaña. La infantería estaba bajo las órdenes del comandante Eleuterio Ramírez. Los soldados llevaban sus morrales repletos de municiones y tanto en ellos como en sus jefes bullía un ánimo ansioso y alegre como si se dirigieran a una fiesta.

Situado en las alturas que dominaban el pueblo, el ejército chileno intentó copar y exterminar a los peruanos allí reunidos. Contaba no solo con su propia fuerza sino, además con la sorpresa de su embestida, con los efectos de la batalla de San Francisco sobre los peruanos y con la desfavorable situación de ellos, sumidos como estaban en un “ataúd de piedra”.

Para atacar se agrupó en tres divisiones. A la derecha, a cargo de Eleuterio Ramírez, correspondió atacar de frente; la izquierda, teniendo como jefe al teniente coronel Ricardo Santa Cruz, debía cortar la retirada; al centro, cuya responsabilidad asumió el mismo Arteaga, se le encomendó la misión de descender sobre Tarapacá y atacar de flanco Un espía, antiguo minero, había dado informes detallados sobre la situación del adversario.

A eso de las ocho de la mañana de 27 de noviembre llegó al campamento peruano la noticia del avance de los chilenos en considerable número. Se tocó llamada y aún no estaba formada la tropa cuando aparecieron por las alturas algunos jinetes haciendo señas para que fueran a su encuentro.

El Zepita y el Dos de Mayo, bajo las órdenes de Cáceres, comenzaron a las ocho y media de la mañana a trepar en dirección a la cumbre de la quebrada y se enfrentaron a la división de Santa Cruz. Otra división, encomendada a Francisco Bolognesi, fue destinada a proteger al lado contrario. Buendía y Suárez quedaron para resistir el ataque sobre la aldea de Tarapacá. Los cuzqueños y ayacuchanos de Zepita y del Dos de Mayo llegaron a la cumbre en media hora y allí prosiguieron a lucha en la que murieron el teniente coronel Juan Bautista Zubiaga, pariente de la Mariscala, y el coronel Manuel Suárez, también cuzqueño, relacionado con el famoso hombre de estado. Juan Manuel del Mar. En vano Santa Cruz resistió cuanto pudo y en vano acudió en su auxilio la división del centro con Arteaga. Tuvieron que retirarse, a pesar de haber contado con cuatro cañones Krupp y cuatro ametralladoras que fueron capturados por los peruanos.
No sólo escaló la cima del cerro la división Cáceres. No sólo combatió en la cima que presentaba la extensión de una pampa ocupada en sus diferentes puntos por el adversario favorecido por la artillería. Resistió cuando este llegó a ser reforzado por la caballería y dos columnas de infantería y cuando se le agotaron las municiones. Se proveyó de armas y pertrechos enemigos. Emprendió otro ataque y consiguió hacerlos retroceder hasta gran distancia. En este empuje Cáceres estuvo acompañado por la guardia nacional de Iquique, encabezada por el coronel Alfonso Ugarte y por la columna naval, compuesta por marinos. Con nuevos refuerzos comandados por Belisario Suárez la victoria se hizo completa. Los dos últimos cañones tomados fueron puestos en condición de disparar y llegaron a lanzar varios tiros

Bolognesi (que estaba en cama enfermo y se levantó de ella para combatir) había recibido la orden de tomar, con su decisión, las alturas opuestas a las que ocupaba el enemigo al empezar la lucha. Trabó lucha con tropas que avanzaban por ese sector y se posesionaron de casas, tapias y matorrales. Cuando se prendió fuego a unas habitaciones, salieron los enemigos de sus atrincheramientos en fuga. Fue allí cuando el soldado Mariano de los Santos, oriundo de Urcos, arrancó con sus manos la bandera del 2º de línea. Pertenecía Santos a la primera compañía de Guardias de Arequipa. A las tres y treinta de la tarde Bolognesi contramarchaba hacia la población y recibía la orden de ir a las alturas que la dominan En ella también se combatió sin tregua.

Cuando la lucha todavía proseguía llegaron las tropas de la vanguardia peruana y la primera división que eran unos 1.400 hombres que estaban en Pachica y a la que se había mandado avisar. Entre ellos estaban los batallones de cabitos.
Este refuerzo ratificó la victoria. Arteaga ordenó la retirada general.
El fuego cesó más o menos a las cinco y media de la tarde.
Se había peleado durante cerca de nueve horas. Los peruanos reconocieron en sus documentos oficiales haber tenido 236 muertos, 261 heridos y 76 dispersos, y orgullosos contaron cuatro cañones y cuatro obuses capturados, un estandarte, varias banderas y alrededor de 60 prisioneros, entre ellos una cantinera. Habían combatido a base de esfuerzo personal y habían hecho fuego en la etapa final de la batalla con armas y municiones de los muertos y heridos enemigos. Entre las bajas chilenas (calculadas en 516 muertos y 176 heridos según fuentes de ese origen) estaban los dos primeros jefes de 2º de línea Eleuterio Ramírez y Bartolomé Vivar. A raíz de la derrota, Vergara se retiró del ejército y de la guerra.

Salvó a los vencidos la falta de caballería y la escasez de municiones de los peruanos

Acerca de significado que tuvo a batalla, habla con elocuencia la orden general que dos días después publicó el Estado Mayor. Dice así: Art. 1º Su Señoría, el general de división y jefe del ejército, aprovecha este día en que lo permite el descanso, para tributar a las fuerzas de su mando el aplauso y la acción de gracias que la nación y él mismo les deben por su brillante comportamiento en la batalla de 27 próximo pasado noviembre y no puede menos que recordar, para que quede consignada entre las más honrosas páginas de nuestra historia militar que después de un movimiento penosísimo, faltos de todo recurso, solo con columnas de infantería, los valientes que componen las seis divisiones han arrojado un ejército de las tres armas de inexpugnables posiciones, quitándole su artillería, dispersando sus escuadrones y obligándole a emprender una fuga desastrosa. Espera su señoría que este acto de justicia sirva al ejército, no de estímulo porque no ha de menester otro que su honor, su patriotismo y su valor probado, sino de testimonio de que el país y los jefes superiores no son indiferentes a sus méritos”.

En efecto, el gran héroe de Tarapacá fue e soldado peruano anónimo. En los nichos y placas murales de la cripta erigida en el cementerio de Lima lo representan el corneta Mariano Mamani
y el soldado Manuel Condori. Dice una relación de la época: ‘Sorprendido por el enemigo cuando menos lo esperaba, casi encerrado en un foso sin salida y cuando por excepcionales circunstancias del momento, así materiales como morales, debía encontrarse tan débil de ánimo como de cuerpo, supo (el soldado) no solamente salir del foso para ponerse frente a enemigo
que lo dominaba y fusilaba a discreción, sino también combatir valerosamente durante largas horas y conseguir una victoria tan espléndida como inesperada. Para obtener todo aquello no
pudo contar más que con su valor personal sostenido apenas por el ejemplo y la voz de un pequeño número de buenos oficiales. Sin artillería y sin caballería de que el enemigo estaba abundantemente provisto, sin plan de batalla y sin hallarse confortado por alimentos buenos y suficientes (habiendo sido sorprendido mientras se estaba preparando el mezquino rancho, al cual
estaba reducido desde algún tiempo) el soldado peruano se adelantó intrépido y resuelto contra el enemigo, lo fue a buscar hasta dentro de sus mismas posiciones que estaban defendidas
por diez buenos cañones y por las bien aprovechadas asperezas del suelo; y luchando cuerpo a cuerpo, en un encarnizado combate varias veces suspendido para tornar aliento y volverlo a empeñar cada vez con vigor siempre creciente, le tomó sus cañones y sus banderas, lo desalojó de sus posiciones y lo hizo retroceder varias millas en completa derrota”.

Muchos fueron los que se distinguieron en esta batalla, empezando por el jefe de Estado Mayor, corone Belisario Suárez. La segunda división, al mando de Cáceres, inicio el ataque, el batallón Zepita tomó varios cañones y otros el Dos de Mayo, murieron, como queda dicho, el primer jefe del Zepita, coronel Manuel Suárez y el segundo del Dos de Mayo, teniente coronel Juan Bautista Zubiaga. Otro de los muertos fue José Miguel de los Rios, natura de Lampa, que había tenido bajo sus órdenes a la división que se retiró desde Iquique a Tarapacá y llegó a ese pueblo el 26 de noviembre; Ríos fue herido varias veces y siguió en el combate y murió. Mandaba la tercera división el coronel Francisco Bolognesi; de esta división formaba parte el batallón Guardias de Arequipa, uno de cuyos soldados, Mariano de los Santos, capturó como se ha referido el estandarte enemigo del 2º de línea. Así como el Zepita y el Dos de Mayo lucharon contra la artillería, los guardias nacionales de Iquique y los bolivianos de la columna Loa dispersaron la caballería. Cuando ayudaba a la división Cáceres, fue herido en a cabeza el jefe del batallón Iquique Nº 1, el acaudalado joven tarapaqueño Alfonso Ugarte; y continuó, no obstante, alentando a su tropa. En brazos de su hermano Andrés, murió el capitán Juan Cáceres. El teniente coronel Isaac Recavarren, el defensor de Pisagua, jefe de Estado Mayor de la 2ª División, estuvo en muchas partes del combate y quedó herido en una mano.

Las tropas peruanas hicieron uso, como ya se anotó, de las armas y de las municiones tomadas al enemigo sobre su propio campo y muchas veces la lucha fue cuerpo a cuerpo y en ella también fue suya la victoria.



About these ads

9 comentarios »

  1. Dante Elias said

    Y asi estos rotos shit-lenos se creen que nunca fueron vencidos, pero asi los crian “insolentes” a la grandeza del Peru y de Lima (La Ciudad de los Reyes). Nosotros si estamos que ardemos por la cobardada que elucubriaron en contra nuestra… pero ellos se curaron el ANO cuando los argentinos le quitaron la Patagonia, pues dicen que “no son resentidos” y que nosotros “si somos resentidos”. Que estupidos.

  2. julio ponce said

    mi tio tatarabuelo francisco castellanos olivera peleo en la batalla de tarapaca fue soldado de la segunda compañia del batallon lima numero ocho fue soldado de infanteria, su expediente se encuentra en el archivo historico militar en el segundo piso al frente del museo de arte de lima.

    francisco castellanos fallecio el 08 de octubre de 1944 fue enterrado en el cementerio prebistero maestro pero ignoro en que pabellon y nicho le abran puesto.

    su padre manuel luciano castellanos fallecio el 24 de abril de 1885 fue enterrado en el cementerio prebistero maestro pero ignoro en que pabellon y nicho le abran puesto.,su madre se llamo carmen olivera.

    me pueden escribir a mi email: poncejulio2001@mixmail.com

    • lespaul777 said

      Julio, sería muy interesante saber más…y saber donde está enterrado tu tio tatarabuelo…es un héroe y merece el reconocimiento.
      Saludos…si necesitas ayuda, avísanos

  3. cesar said

    Solo me imgaino como hubiera estado chile si velazco alvarado el gobierno militar de los ’70 hubiera atacado a chile, les aseguro que todo chile hubiera sido peruano, jajaajajajaajajajajaja (y nunca es tarde)

  4. miguel said

    habla que tal mira las pavadas de l coño de andres avelino

  5. fredy said

    mi bisabuelo tambiem participo en la batalla de tarapaca su nombre es benjamin izquierdo carrasco y estoy muy orgulloso de ser peruano aptendan chilenos rotos como ama el peruano a su patria

  6. bueno pienso que velazco alvarado iba a declarar la guerra a chile porque ama a su patria por circunstancia no se llevo a cabo, yo se que algun dia habra un presidente nacionalista como el y declara la guerra a chile para recuperar sus territorios que era antes del peru arica y tarapaca es de corazon peruano viva……….el Peru…!!

  7. manuel said

    Se han olvidado de heroe que a la cabeza del batallon Cazadores del Cusco puso a los chilenos a correr: VICTOR FAJARDO!

    • manuel said

      Victor Fajardo es un heroe olvidado, asi como los valientes del batallon Cazadores del Cuzco, 5to de linea en Tarapaca y tb en el Alto.

RSS feed for comments on this post · TrackBack URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: